Arved Alcántara / La Voz de Michoacán Hay oficios que sobreviven porque cambian. Y hay otros que cambian porque, de no hacerlo, desaparecerían. El periodismo pertenece a ambas categorías. En casi ocho décadas, la noticia dejó de imprimirse únicamente sobre papel para abrirse paso en pantallas, redes sociales y transmisiones en tiempo real. Cambiaron las rotativas, las formas de consumir información y la velocidad con la que los acontecimientos recorren el mundo. También cambiaron los desafíos: a la competencia entre medios se sumaron las plataformas digitales, la sobreabundancia de contenidos y las narrativas que, desde distintos frentes, buscan desacreditar el trabajo periodístico. Para La Voz de Michoacán cumplir 78 años en este contexto significa haber acompañado la historia del estado mientras el propio ejercicio de informar se ha transformado una y otra vez. La travesía comenzó el sábado 19 de junio de 1948. Aquella mañana circuló un semanario de apenas ocho páginas y un precio de 4 centavos. No era un proyecto concebido para seguir la corriente dominante; detrás de él estaba José Tocavén Lavín, acompañado por un grupo de periodistas y trabajadores del entonces Heraldo de Michoacán que compartían la convicción de construir un medio con independencia editorial y capacidad para cuestionar al poder. Antes de que el nombre definitivo quedara impreso en la primera plana, la propuesta inicial había sido llamarlo Discusión. La idea tomó forma durante reuniones entre colegas y cristalizó en un periódico que, desde su primera edición, dejó claro el rumbo que seguiría. La portada de aquel número inaugural no hablaba de ceremonias oficiales o boletines. La pregunta ‘¿Fugaron a los ahorcados?’ encabezaba una investigación sobre la muerte de dos presuntos abigeos encontrados colgados en las inmediaciones de San Nicolás Obispo. La nota planteaba la sospecha de que detrás del caso podía esconderse una aplicación extralegal de la llamada “ley fuga”. Desde entonces, se buscó que la denuncia ciudadana fuera parte de su identidad. Ese espíritu encontró continuidad en espacios que con el tiempo se volvieron emblemáticos para varias generaciones de lectores. La columna Toca Mal apareció desde el primer número y, poco después, Maquiavelo se incorporó como una referencia permanente del análisis político. Para 1953, se consolidó como diario. Ese mismo año adoptó el lema que continúa identificándolo: “La Voz del pueblo hecha periódico”. Con el paso del tiempo también crecieron sus páginas, se incorporaron nuevas secciones y se fortaleció una cobertura que terminaría por documentar buena parte de la historia contemporánea de Michoacán. Una memoria que trasciende el papel Desde entonces, la hemeroteca del periódico se convirtió en un registro cotidiano de los acontecimientos que marcaron al estado y al país. En sus archivos quedaron consignados episodios como el terremoto de 1985, las elecciones de 1988, el surgimiento del EZLN, la alternancia de la democracia, la violencia provocada por el crimen organizado y la ascensión de la primera presidenta de la República. Cada edición ha ido sumándose a una memoria colectiva que hoy constituye uno de los acervos periodísticos más importantes de todo el país. Para el doctor Oriel Gómez, profesor investigador de la Facultad de Historia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), la trascendencia de La Voz de Michoacán rebasa la dimensión de una empresa periodística. Considera que su hemeroteca resguarda buena parte del trayecto del Michoacán moderno y que su permanencia durante 78 años responde a una capacidad de adaptación poco común entre los medios regionales. Mientras numerosas publicaciones surgieron para responder a coyunturas políticas o intereses temporales, el diario logró construir una relación duradera con su comunidad y recorrer con relativo éxito el tránsito del papel al entorno digital sin perder su vocación. El investigador nicolaita recordó también, que el diario se convirtió en una conexión de Michoacán con el exterior, o de los migrantes con su tierra natal. “Para millones de michoacanos que tuvieron que partir hacia los Estados Unidos, el periódico se transformó en un cordón umbilical informativo indispensable. A través de sus páginas, las comunidades en el extranjero siguen enterándose de lo que sucede en sus pueblos de origen”. Sus páginas también reunieron, a lo largo de los años, colaboraciones de figuras como David Alfaro Siqueiros, Manuel Buendía, Vicente Lombardo Toledano, Andrés Henestrosa, Alfonso García Robles,Tomás Rico Cano, Catón y Felipe Calderón, entre muchos otros. La permanencia no fue producto de la inercia o la suerte. Como ocurrió con la prensa en todo el mundo, La Voz de Michoacán tuvo que adaptarse a una revolución tecnológica que modificó los hábitos de lectura y la circulación de la información hacia inicios del siglo XXI. Del ejemplar impreso pasó a las plataformas digitales, incorporó formatos audiovisuales, fortaleció su presencia en Internet y extendió su trabajo las redes sociales. Reconocen labor En este 78 aniversario, el reconocimiento hacia La Voz también es compartido por distintos actores de la vida pública. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla destaca que esta casa editorial forma parte de la historia del estado y reconoce su evolución sin renunciar a un periodismo veraz y responsable. La secretaria de Educación, Gabriela Molina, asevera que sus páginas han acompañado generaciones de michoacanos y documentado la vida pública y cultural de la entidad. En un sentido similar, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Baltazar Gaona García, reconoció el papel que este medio ha desempeñado en la defensa de la libertad de expresión, “entendida como una herramienta fundamental para fortalecer la democracia”. Por su parte, el fiscal general, Carlos Torres Piña, coincide en reconocer la contribución del diario; “desde su fundación, en 1948, ha acompañado la historia de Michoacán, dando voz a las causas de la gente, documentando los momentos que nos han marcado como sociedad y fortaleciendo el derecho de las y los ciudadanos a permanecer informados”. Finalmente, Yarabí Ávila, rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), coincide con la visión de que La Voz es “patrimonio” local, pues “ha sido el testigo de los acontecimientos de casi 8 décadas, convirtiéndose en la hemeroteca más grande del estado, “es la ventana de información que ayuda a que las y los michoacanos tengan acceso a la información que, con su rigor, permite formar criterios y tomar decisiones”.