Luchar por la seguridad, tarea de mujeres y hombres por igual, dice la policía Rosalba Becerra

Ser policía y mamá es uno de los retos de Rosalba, quien admite que es difícil ser mujer en el mundo policial.

Foto: Víctor Ramírez. Diseño: La Voz de Michoacán.

Jorge Manzo / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. “Yo busco una ciudad y un estado con mayor seguridad donde podamos erradicar los problemas que afectan a nuestros hijos. Por ejemplo, las drogas, porque es a algo que se van a enfrentar posteriormente. Es algo difícil y es algo que a mí me atemoriza”, reconoció Rosalba Becerra Reynoso, mujer que desde hace más de cuatro años decidió incorporarse a las filas de la policía, desde donde busca hacer un cambio en la sociedad.

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A ella le motivó incorporarse a las filas de la policía ese deseo de apoyar a hombres, mujeres y niños. “Me gusta ser policía, es algo que me apasiona y lo hago con mucho gusto”, compartió la oficial, quien también se encarga de coordinar al grupo especializado en atender la violencia contra las mujeres. Reconoce que el trabajo que realiza es “un mundo de hombres”, en donde también ha costado trabajo abrir camino, y alcanzar la aceptación.

“No quisiera generalizar en lo particular a nadie, pero de igual forma es un trabajo que, que cuesta trabajo la aceptación de la mujer por el solo hecho de considerar que pudiéramos ser como lo llaman “el sexo débil”. No es así. Pero sí, sí, esto sí cuesta trabajo. La adaptación y la aceptación del sexo masculino hacia las mujeres”, compartió la policía, quien divide su tiempo para atender a sus hijos, su casa y su trabajo.

Rosalba tiene muy claro que no hay ninguna diferencia en cuanto a capacidad entre hombres y mujeres para desempeñar la función de vigilante.

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Somos tan capaces y tenemos las mismas habilidades y la misma capacitación para desempeñar esta labor como hombres. Obviamente la fuerza femenina es, pues a lo mejor se pudiera decir diferente a la masculina, pero en cuestiones de capacidad tenemos las mismas”.

Rosalba Becerra, policía

Aunque quizá el miedo para cualquier policía podría ser enfrentarse a un gran criminal, para Rosalba es más de aceptación social. Ella le tiene miedo a la discriminación, a que le digan que por ser mujer no puede hacer tal o cual actividad. “Todo se puede hacer”, dice convencida, tras reconocer que ella a diario convive en un ambiente en donde generalmente es para hombres y se podría decir que ha sido creado para hombres.

“Por estereotipos podríamos pensar que es una labor para hombres, además de que es un trabajo rudo, pero las mujeres lo desempeñamos de igual forma, tan igual como un hombre, tenemos la misma capacitación al momento que ingresas a realizar la academia. No hay ningún tipo de diferencia. No te dicen tú sí vas a hacer esta actividad, tú no”. Hacemos la misma capacitación, las mismas horas”.


Becerra Reynoso, quien nos recibió en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, compartió que sus miedos personales como mujer y como mamá sería no regresar a casa, pues sabe que ahí la esperan sus hijos. “Cuando hay situaciones difíciles, de verdad que cuando llego a casa siento mucha alegría, mucha satisfacción. Estar de regreso y tener la oportunidad de estar con mi familia”.

Es un poco complicado compartir sus labores cotidianas como mamá y como policía. Sin embargo, en su familia se han ido adaptando, y además en ellos ha encontrado todo el apoyo desde que decidió incorporarse a las filas de la Secretaría de Seguridad Pública. Sus hijos le han brindado su mano, y le han manifestado su respeto y reconocimiento por la labor que realizan. Por fortuna, ellos ya están más grandes y no sólo comprenden, sino que también apoyan que su mamá sea policía.

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“Combinar estas actividades es un trabajo muy complejo, es un trabajo de tiempo completo, pero aun así con el apoyo de la familia y la comprensión de ellos todo se puede, a ellos les gusta que sea policía”, dijo gustosa, tras compartir que a ella está por convicción en las filas de la corporación, y no porque alguna situación la haya marcado, aunque reconoce que quiere aportar su granito de arena para mejorar lo que ocurre en su entorno.

“No hay nada que me haya hecho tomar la decisión de ser policía. Yo soy policía por decisión, por convicción, por gusto. A mí me gusta la policía, siempre me llamó la atención y a lo mejor fue algo que fui postergando porque veía a mis nenes más chiquitos, pero ya conforme fueron creciendo ellos mismos me motivaron”, dijo durante la charla con La Voz de Michoacán, en el marco del Día Internacional de la Mujer.


Para finalizar, compartió que el ser policía es algo que le da seguridad a su propia familia. Pues saben que ella está haciendo todo lo posible para que en su ciudad las cosas mejoren. Ella comparte su pasión por la labor policial y desean que cada día más mujeres se animen a incorporarse a las filas de la policía.