Hanna testifica: lo amaba mucho, mucho; su amigo me confesó que el hacha era para cortar a Jessica

Hanna Paulina, amiga de Diego, declaró ante el juez lo ocurrido hace más de dos años, cuando Diego le llamó para verla, después del feminicidio de Jessica González.

Foto: Facebook.

Omar Cuiriz / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. La mirada de Diego Urik no dejó de ver a Hanna Paulina cuando ésta ingresó a la sala. Era el turno de declarar ante el juez –luego de más de dos años de la muerte de Jessica- a la que fue la mejor amiga del imputado en los últimos años. Entre ambos había una relación tan estrecha que los llevó a verse o llamarse casi a diario durante al menos tres años, pues no sólo iban juntos en la preparatoria, sino que vivían a unos minutos de diferencia.  

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Diego –en voz de Hanna- le pidió que durmiera con él la noche del asesinato. Ella no lo dudó porque más que un sentimiento de amistad, ella “lo ama, lo amaba mucho” y ese amor la llevó a crear una dependencia de su parte hacía él, sin ser novios.

“Conviví con él, con su familia, con sus amigos y Diego convivió con los míos, pasamos mucho tiempo juntos en su casa o en la mía, los dos nos quisimos mucho, pero hubo un punto donde todo se volvió muy tóxico, el salía con mujeres, tuvo novias, pero [sin importar] yo lo amaba mucho”.

Hanna contó las innumerables veces que se vieron para comer, ver películas o salir con los amigos en común y que además entre ellos se contaban todo, excepto algunas veces que él salía con otras mujeres, pues “empezamos a tener peleas por eso”.

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Los cuestionamientos del Ministerio Público, defensa de la familia de Jessica, comenzaron a dirigirse sobre lo qué pasó el 21 de septiembre del 2022 y los días posteriores. La reconstrucción de estos hechos, no puede relatarse sin dos nombres que también fueron testigos de las acciones de Diego ese día: Diego S., y Jair, ambos, mejores amigos del imputado en ese momento.

Hanna declaró que conocía poco a Jair, en cambio Diego S., era su amigo y a quien también conoció en la prepa.

21 DE SEPTIEMBRE DE 2021

“Estoy aquí porque vengo a declarar lo que vi y viví ese día, cuando llegue a casa de Diego alrededor de las ocho de la noche”, dijo Hanna, cuando se le cuestionó si sabía la razón por la que fue citada a la audiencia de este 18 de noviembre de 2022.

Eran las 18:15 horas, yo estaba en el cine con una amiga, cuando Diego me pidió que nos viéramos, pero le dije que podía hasta que saliera de la función. Fue hasta las 20:40 horas que salí y de nuevo me marcó para pedirme que fuera a su casa porque tenía algo que contarme y pedí permiso a mi mamá, quien me llevó hasta su casa poco antes de las nueve de la noche”.

Contó que cuando le abrió la puerta, Diego se veía recién bañado y cuando ingresaron hasta su cuarto se encontró con Diego S., y que lo saludó como normalmente lo hacía, pero que él –amigo de ambos- se notaba muy nervioso y serio. Hanna notó una actitud parecida en Diego Urik, fue entonces que ella comenzó a notar que algo sucedía:  

“Cuestioné a Diego sobre qué sucedía pero no me decía, en un momento me dijo que había terminado con su novia de ese momento, a quien yo también conocía de la prepa. Lo abrace y le dije que se calmara, pero yo notaba una actitud diferente”.

“Me preguntó que si lo amaba, yo le dije que sí; le pregunté que si había tomado, pero me dijo que no. Yo sabía que me estaba mintiendo, que había algo que no me decía”.

Hanna reconoció que aproximadamente a las 21:20 horas –como ya ha sido mostrado en videos de cámaras del fraccionamiento donde vivía Diego- ella salió a revisar el carro porque “luego subía a niñas y yo me enojaba con él, pero no encontré nada más que unas botellas de tequila de las pequeñas; luego abrí la cajuela y vi una bolsa negra de basura grande con cosas adentro pero no la abrí y en ese momento Diego me gritó desde la puerta que no iba a encontrar nada, pero luego me dijo que eran unas cosa del futbol americano que él practica y que las iba a vender”.

“Al meternos a la casa, Diego le dijo que se iba a ir unos días con su papá, pues casi no lo veía. Nos encontramos de nuevo con Diego S., y Diego le preguntó que cómo seguía y este le respondió que ya se encontraba mejor”.

-Diego, pasa algo malo –le preguntó Hanna.

-Por tu bien es mejor que no sepas nada, respondió él.

“Diego me pidió que si podía quedarme con él. Luego, en la camioneta Kia de su mama fuimos a llevar a Diego S., a su casa, luego pasamos a la mía y antes de las once de la noche del 21 de septiembre, llegamos a su casa”.

Una vez en el cuarto de Diego, él se puso a jugar en el celular y prendió la tele y yo pensaba en eso malo que había sucedido y que no podía decirme.

“De pronto, como a las 11 de la noche, estando él y yo acostados, le entró una llamada de un número desconocido. Era una mujer que preguntaba por una tal Jessica y Diego respondió que no la había visto; cuando colgó yo le pregunté que quién era Jessica y él me respondió que era una chica que había conocido dos años atrás y a quien había visto ese día pero que la había dejado antes de las seis de la tarde por su casa y yo le dije que porque no decía la verdad”.

Pocos minutos después, el número desconocido volvió a marcar y Diego dijo ahora sí respondió que había visto a Jessica pero que la había dejado cerca de su casa y la mujer le pidió a Diego que si podría compartir una alerta de desaparición de Jessica en su Facebook y el accedió”.

Cabe destacar que la mujer de las llamadas fue la mejor amiga de Jessica, Ana Yansin, quien ya ha testificado que era la única que tenía el contacto de Diego.

Hanna confesó que vio como compartía la alerta en sus redes y señaló que luego de las llamadas Diego se veía aún más nervioso pero que continuó jugando en su celular y que alrededor de las 11:30 horas ella se quedó dormida.

“Pasadas las doce, Diego me despertó y me dijo que necesitaba hacer unas cosas y que lo acompañara, así que salimos pero tomamos la camioneta de su mamá, no sin antes que él sacara la bolsa negra de la cajuela de su auto y la subiera a la camioneta”.

Ella relató por su propia voz el recorrido que hizo con Diego por distintos puntos de las  zonas de Altozano y Jesús del Monte en donde, sin decir que objetos eran, fue tirando las cosas de la bolsa negra, mismas que ella no logró identificar, excepto una bolsa de mujer de color rosa de la cual sacó algo y se lo metió a la bolsa de la sudadera.

“Yo tenía miedo por todo lo que estaba sucediendo y que él no me decía nada y sólo dejé de cuestionarlo cuando él me pregunto si confiaba en él y yo respondí que sí”.

En un momento, Diego dijo: “No sé qué hice, no puedo decir, pero no sé qué fue lo que hice”.

Hanna confiesa que ahí fue cuando pensó que quizá él, Diego S. y Jair, habían hecho algo malo a Jessica, pues era el nombre que había escuchado en las llamadas.

Regresaron a la casa de Diego cerca de las dos de la mañana del 22 de septiembre y ella cuenta que vio a Diego tomar un vaso de metal, mismo que después vio en el baño con cenizas negras como si hubiera quemado algo y pensó que podría haber sido lo que se había guardado en su bolsa y que ella identificó como papeles y tarjetas.

Cabe recordar que Ana Yansin, mejor amiga de Jessica, testificó en julio pasado que hubo una tercera llamada a las cinco de la mañana, de la que no hizo referencia Hanna.

LO QUE OCURRIÓ A LAS 08:30 HORAS DEL 22 DE SEPTIEMBRE

Durante toda la audiencia, Hanna repitió que tuvo una dependencia hacía Diego y que tenía miedo de perderlo.

Al despertar, Hanna le dijo a Diego que ya tenía que irse, pero Diego la llevó a su casa y ahí se quedó.

“Fuimos a mi cuarto y ahí se marcaron con Diego S., este le preguntó si ya había visto lo que pasaba en Facebook, pero Diego le respondió que si iban a ir a un evento por la tarde, a lo que Diego S., le respondió que no se sentía bien”.

Minutos después el teléfono volvió a sonar con un número desconocido. Hanna contó que era un hombre de la Fiscalía General del Estado (FGE), quien le dijo tenía que presentarse a declarar de inmediato porque había sido la última persona que había visto a Jessica, además Diego dijo al hombre que él había dejado a Jessica antes de las 18:00 horas y que enseguida había visto a Hanna, cuando a esta la vio hasta las 21:00 horas.

“Él estaba nervioso y yo le dije que por qué había dicho eso si yo estaba en el cine a esa hora, también le dije que fuera a declarar y solo dijera la verdad”.

Hanna confesó que Diego se metió a bañar y luego lo hizo ella y que en ese momento él aprovechó para tomar su celular e intentar cambiar las horas de las llamadas y mensajes del día anterior para que encajara la versión que había dado unos minutos antes al hombre de la Fiscalía.

Diego, con ayuda de su padrastro, contactaron a un abogado, quien le dijo que no fuera a declarar, sino que él iría a la Fiscalía para revisar el caso. Posteriormente le pidió a Hanna que lo acompañara a su casa, pero antes, le pidió que le guardara una chamarra y un hacha y ella accedió.

HANNA EN TODO MOMENTO

Hanna fue testigo de cuando la mamá de Diego se enteró, de cuando se encontró con Diego en su casa luego de que el padrastro le dio la noticia y además fue quien llevó a lavar el auto y pidió –por instrucciones de Diego- que se le hiciera el servicio más caro de lavado.

Hanna también escucho las llamadas del padrastro quien le pedía explicaciones a Diego sobre qué tipo de relación llevaba con Jessica y le dijo que “las cosas se habían complicado y que le avisaría si iba a la Fiscalía o no”.

Esa tarde, Hanna reconoce que estaba en shock y no dejaba de llorar, le contó a su mamá y ambas decidieron ir a casa de los abuelos para comer ahí y no estar solas.

“Diego me marcó tres veces por la tarde pero le dije que no podía verlo porque estaba en la casa de mis abuelos y porque mi familia me había dicho que no lo viera, pero él no entendió y llegó a casa de mis abuelos, a lo lejos vi que su mamá y padrastro lo esperaban en el coche, sólo me dijo que me amaba y se fue”.

Con lágrimas en los ojos, Hanna contó que estaba muy mal ese día y que decidieron quedarse a dormir en casa de sus abuelos con su mamá. Más tarde, Diego volvió a marcarle para decirle que era su último día normal porque le habían dicho que lo iban a meter a la cárcel.

DIEGO S. LE CONFIESA LA CRUELDAD A HANNA

Al siguiente día, 23 de septiembre de 2020, Diego S. le marcó a Hanna para decirle que tenía algo que contarle pero, que no podía ser por teléfono, así que fue a la casa de los abuelos de ella y en un lugar cercano y al aire libre.

“Diego S., me dijo que si Diego me había contado ya, yo le dije que sí para ver si él me decía la verdad”:

Ese día Diego fue a comprar un hacha en Home Depot, luego marcó a Jair para que los ayudara con algo. Diego esperaba a Jair y a Diego S. en un punto alejado del fraccionamiento Bosque Monarca. Diego S. se quedó en el coche, desde donde vio como Jair negaba con la cabeza, entonces se bajó y observó en la cajuela del coche de Diego a una mujer muerta. Ambos amigos se negaron a ayudar a Diego y este enojado envolvió el cuerpo en una sábana que Diego traía siempre en su auto, la cargó y se metió a la maleza. Le dijo también que Diego había usado una piedra para pegarle.

Diego S. agrega que ambos se querían ir, pero que Diego les pidió que fueran a su casa y ahí lo esperaran. Cuando regresó notaron sus manos con rasguños y sangre.

“SÓLO ARROJAMOS EL CUERPO, PERO NO LA ENTERRAMOS”

Hanna repitió más de una vez que Diego S. decía que tenía mucho miedo de que encontraran el cuerpo de Jessica porque sólo se había arrojado el cuerpo y no lo habían enterrado.

“Diego S. tenía mucho miedo de que la encontraran, incluso me dijo que si yo creía que las autoridades iban a investigar, que estábamos en México y que aquí no investigan”.

Una de las revelaciones más crudas que hizo Hanna este día fue sobre el hacha, misma que se ve en uno de los videos mostrados en audiencias pasadas en el que se observa como entre él y Diego la meten al auto junto con la bolsa de basura. Diego S. le confesó –según la testigo- que el hacha era porque habían planeado destazar el cuerpo de Jessica.

Los dos jóvenes –Diego S y Hanna- comenzaron a llorar en ese encuentro y él dijo que Diego era su mejor amigo y que por qué había hecho eso.

Dieso S. se fue cuando Jair le marcó para decirle que se iban a ver con Camila, novia de Diego hasta ese momento, para saber que iban a decir en la Fiscalía, incluso “bromearon y dijeron que se veían en 30 años, haciendo referencia a que los iban a encarcelar ese tiempo”.

Esa noche, el ahora dirigente del PRI en el estado, Guillermo Valencia, hizo una transmisión en vivo en la que dio detalles de Hanna y su familia, destacando complicidad de su parte. Fue entonces que ella junto a su mamá y un familiar abogado, decidieron que al día siguiente iría a declarar.

Además de todo el horror que contó Hanna, testificó que ella fue a la Fiscalía para reconocer fotografías a color de los tres amigos (Diego, Diego S., y Jair) dentro del fraccionamiento y en el casino al que fueron luego de dejar el cuerpo de Jessica; dijo que efectivamente en las imágenes que le fueron mostradas, ella identificó perfectamente a los jóvenes.

Por último Hanna –de 20 años- dijo que fue a declarar, no para dejar de ser imputada en el caso, sino porque ella quería decir su verdad, luego de haber adquirido más madurez emocional y psicológica y que ahora podía reconocer que el amor que sentía por Diego la hizo tolerar muchas cosas, como que la llamara puta o zorra y que era de su pertenencia, “que podía hacer conmigo lo que quería”.

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