IMÁGENES NUESTRAS | No sólo es la plaza de las quinceañeras, el Jardín de Villalongín está lleno de historia

Cuando era una cárcel de mujeres, fue el insurgente Manuel Villalongín a liberar a su esposa

Foto, Samuel Herrera Jr.

Arved Alcántara / La Voz de Michoacán

El Jardín de Villalongín se ha convertido en el favorito de las jóvenes que celebran sus XV años, posando para las fotografías junto a la fuente de cantera, una de las más grandes y antiguas de la capital michoacana. La fuente monumental y Cloris, la diosa griega de los jardines, “enclaustrada” en los chorros de agua, lo convierten en uno de los espacios más bellos de Morelia.

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Antes, cuatro fuentes ocupaban cada una de las esquinas de este lugar, por lo que durante muchos años se le conoció como El Jardín de los Cuatro Oros. Pero, al igual que otras plazas, encierra misterios e historias de la antigua Valladolid, que incluyen batallas y rescates de la que alguna vez fuera la prisión de mujeres insurgentes a principios del siglo XIX.

La historia de esta plaza-jardín se remonta a 1788, cuando Fray Antonio de San Miguel adquirió la parte frontal de la antigua Capilla de las Ánimas, hoy convertida en el Templo de Lourdes. Su objetivo era crear una zona de paseo público con una gran fuente de agua. Debido a su cercanía con este centro religioso, fue llamada originalmente Plazuela de las Ánimas o "Plaza de las Ánimas".

El arzobispo tenía como objetivo crear una zona donde la élite vallisoletana pudiera pasear y que contara con una fuente que, más allá de su aspecto ornamental, sirviera para abastecer de agua a la creciente ciudad de cantera.

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En su momento, la plazuela contó con cuatro fuentes ubicadas en cada una de las esquinas, y los jardines poco a poco se fueron delimitando alrededor de estos puntos, lo que le valió el apodo del 'Jardín de los cuatro oros'.

Durante la Guerra de Independencia, la Casa de las Ánimas fue habilitada como prisión para mujeres que participaron en la insurrección de don Miguel Hidalgo o para resguardar a las esposas de los cabecillas del movimiento armado en la antigua Valladolid de Michoacán.

Cuando la antigua Capilla de las Ánimas fue cerrada para convertir su interior en una cárcel para mujeres apresaron a la esposa de don Manuel Villalongín y Navarro. La respuesta del insurgente se convirtió en el episodio por el que es más recordado. Aunque hay versiones diferentes sobre cómo ocurrió este hecho, se señala que Villalongín reaccionó en contra de lo esperado y, en vez de rendirse para garantizar la integridad de su esposa, ingresó a la ciudad con un pequeño grupo de hombres y logró liberarla en 1811.

Historiadores indican una de las más antiguas de la capital michoacana, ya que originalmente se encontraba en la Plaza de Armas de la ciudad. Alrededor del año 1899, la administración del general Mariano Jiménez ordenó que fuera trasladada a su nueva ubicación y recibiera la escultura de la diosa mitológica de las flores y los jardines.

La belleza de su diseño, combinando el estilo colonial y contemporáneo, la hace destacar como una de las plazas más armónicas y favoritas de la ciudad para los paseos nocturnos. Además, esta plaza funciona como punto de encuentro para grupos de manifestantes que parten desde este lugar hacia la Avenida Madero Poniente.

Hoy en día, el Jardín de Villalongín no solo es el escenario favorito para las quinceañeras, las parejas que están por casarse y los estudiantes que llegan al día de su graduación. Desde este punto, que guarda una historia querida de la capital michoacana, la antigua fuente, las áreas verdes y las piezas de cantera marcan el inicio del Centro de Morelia y de muchos movimientos de protesta que inician su andar por la avenida Madero desde este punto.