Las posadas, tradición viva entre las familias michoacanas

La familia Yépez, de Morelia, compartió con La Voz de Michoacán su posada, tradición que mantienen viva desde los mayores hasta los más pequeños

Foto, Jaime Lagunas.

Juan Bustos / Morelia

Morelia, Michoacán. A la voz de “entren, Santos Peregrinos”, se cumplen 60 años de que la familia Yépez organiza la posada como marca la tradición católica, en la idea de conservar valores y, sobre todo, la unidad familiar y la comunidad, expuso Esperanza Yépez Valladolid, encargada de la reunión familiar.

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En una casa del Centro Histórico, cerca 50 miembros de la familia se dieron cita para celebrar esta tradición como lo marca el ritual con ponche y aguinaldo, además de romper la piñata como símbolo de la unión familia y en el marco de la última fecha para la celebración de dicha tradición que termina este 24 de diciembre previo al nacimiento de Jesús.

La señora esperanza dijo que lo importante de la tradición es mantener la unidad de la familia en torno a una posada en la que se respetan todos los elementos, “no he ido nunca a otra posada que no sea la de la familia, pero por lo que sé, es una tradición que se pierde y es una fiesta”.

Foto, Jaime Lagunas.

El tema central es la espera del nacimiento de Jesús que nace el 24 a las 12:00 de la noche, dijo, “rezamos el rosario y la letanía, pedir la posada como hizo la Virgen María es lo mismo aquí en la casa, guardamos esa tradición de todo lo que marca”.

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Consideró que las llamadas posadas que se ven en otros lados, son sólo fiestas si no siguen como lo marca la costumbre, es sólo una fiesta más, “nosotros, desde nuestros abuelitos, comenzamos, pero en un contexto de pérdida de tradiciones creemos que mientras aquí en la familia lo hagamos y que ellos lo sigan con sus familias podremos conservarla”.

Sobre la calle Padre Lloreda se escuchan los villancicos y huele a ponche, las risas de los niños atraviesan el portón mientras jugaban al juego de las sillas mientras esperaban romper la piñata con la clásica tonada “dale, dale, no pierdas el tino”, que representa vencer al mal a través de la fe.

Los niños de la familia cargaron las figuras de Jesús y María en la representación del andar de los peregrinos durante la Nochebuena en el búsqueda de la posada, a la luz de las velas y los cánticos acompañan el recorrido.

Foto, Jaime Lagunas.

Susana Hernández Yépez expuso que son fechas de reunión familiar y que es importante recuperar el tema de las tradiciones, “más que nada en la actualidad tomamos la celebración a la ligera, aquí respetamos todo, los villancicos y las colaciones, todo; todo el simbolismo de tener armonía en las familias”.

Miguel Ángel Yépez Guzmán apuntó que como familia buscan guardar las tradiciones, “nuestra abuelita lo ha mantenido, incluso como familia hemos impulsado tradiciones como es la Procesión del Silencio cuando se hacía en Capuchinas, entonces para nosotros es muy importante seguir con todas estas actividades”.

Reiteró que a pesar de que la familia ha crecido se mantiene la tradición, “desde hace muchos años es muy arraigada la tradición, manteemos la tradición con los nietos y con los sobrinos, eso es muy importante para nosotros, que esperamos dure mucho”.