Lorena Ochoa pensó en dejar el golf, “pero lo volvía a intentar”, dice a jóvenes michoacanos

La exgolfista visitó Morelia para participar como ponente en el primer Congreso Forja, Forjando Valores, en donde La Voz de Michoacán fue patrocinador.

Foto: Víctor Ramírez.

Jorge Manzo / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Lorena Ochoa confesó que en más de una ocasión pasó por su cabeza la idea de dejar el golf, deporte en el que se consagró como la número uno en el mundo. Cuando estaba plenamente activa al año sólo tenía 5 o 6 semanas de descanso y se la pasaba durmiendo en hoteles y viajando, lo que le provocó agotamiento intenso y por ello intentó “rajarse”, sin embargo, contó que todos atraviesan por este tipo de momentos, y aprovechó para sugerir a los nuevos talentos, en cualquier disciplina o ámbito, a que tomen decisiones partiendo de lo que quieren, y no pensando en lo económico.

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La tapatía estuvo en Morelia participando como ponente en el primer Congreso Forja, Forjando Valores, en donde La Voz de Michoacán fue patrocinador. Antes 700 adolescentes, la ganadora de más de 80 premios narró que cuando se convirtió en una deportista profesional en 2002, agencias publicitarias y de representación la buscaron y le ofrecieron todo, desde equipo, entrenadores y herramientas de trabajo, y eran ofrecimientos tentadores, sin embargo, puso condiciones. Desde hace 10 años dejó esa disciplina que la llevó a recorrer las mejores canchas de golf del mundo.

“Oye Lorena te vamos a dar todo. Tú escoge las marcas de tu ropa, y te daremos una casa en Florida (Estados Unidos) y te traeremos al mejor entrenador del mundo”, le ofrecieron a la segunda mexicana en la historia en obtener una tarjeta de la LPGA (Ladies Professional Golf Association), sin embargo, ella advirtió que cuando alcanzas un estatus, las agencias comienzan a platicar cosas increíbles “que a muchos les llaman la atención”, pero por su experiencia antes se deben detener a pensar en todos los escenarios que se ponen y pondrán enfrente.

Por ejemplo, ella se opuso a mudarse a Estados Unidos y alejarse de su familia, y tampoco aceptó que le sustituyeran al entrenador que le ayudó a crecer y que la conoció perfectamente.

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“Hubo quien aceptó mis condiciones y aquí estoy, sin embargo, hubo amigas que sí se dejaron ir por las propuestas, y al tiempo una terminó casándose por la soledad en la que vivía, se retiró del deporte, y otra terminó con problemas mentales”, narró la mujer que en 2007 se convirtió en la primera en coronarse en el Old Course de St. Andrews, uno de los campos de golf más antiguos del mundo y considerado como la cuna del golf mundial.

“Cuando hubo un agente que aceptó que yo me quedara en Guadalajara me di cuenta de quiénes podían ser parte de mi equipo”, dijo Ochoa, tras lanzar la sugerencia de que no tomen decisiones inclinadas al tema económico, pues cuando se hace pensando en el dinero o que veremos resultado en corto plazo “nos estamos equivocando”, en cambio, si se antepone el bienestar, los sueños y las aspiraciones, se logran grandes resultados. Para ella es difícil describir todo lo que implicó convertirse en la golfista número uno en el mundo. Ahora, ella está enfocada en su familia, en charlas motivacionales y en el diseño de canchas de golf.

El ritmo de trabajo que traía Lorena Ochoa era participar hasta en 36 torneos cada año, aparte de que tenía que dedicarles tiempo a sus patrocinadores. Obtuvo 27 triunfos dentro de la LPGA, 2 majors y 158 semanas consecutivos como la número uno del golf mundial, y esto la llevo a que entrara al Salón de la Fama y se convierta en la mujer más joven y en la primera latina en lograr esta hazaña. Pero fue en 2003 cuando intentó “rajarse”. Su familia y sus amigas estaban sorprendidos por la decisión que había tomado.

“Creía que era una vida fea, solitaria, en lugares que podrían ser padres, pero ya no quería jugar golf. Mis amigas estaban impresionadas por todo lo que ya había conseguido a nivel mundial, pero no sabían lo feo que era. En esa primera ocasión, cuando dije esto, dos días después me puse el uniforme, me levanté a desayunar y les dije a mis familiares que me iba a jugar. A todos nos llega a pasar en diferentes etapas que nos sintamos mal, cansados y con dudas sobre el camino que vamos caminando”.

Agregó que como seremos humanos llegamos a bloquearnos y a creer que cualquier etapa mala será para siempre, pero después vuelves a encontrar la luz y energía para volverlo a intentar.

“Me pasó en diferentes etapas que me quería rajar y lo volvía a intentar”, mencionó la deportista, quien llamó a los jóvenes a que cuando estén desilusionados, no se preocupen, aguanten, hasta sentirse bien. Apuntó que para poder caminar sin inestabilidad es importante que siempre tengan una planeación.

También llamó a que se atiendan las debilidades, pues consideró que todos sabemos para qué somos malos. “Hablando un poco más profundo del alto rendimiento o cuando quieres ser buenísimo en algo en específico, eso es lo más importante, conocer cuáles son las debilidades y trabajarlas, porque cuando queremos mejorar, tenemos un mayor espacio y posibilidad”, dijo la mexicana, que promueve también su fundación.

Contó que ella era malísima para las 80 yardas y al día llegó a dedicarle hasta 4 horas en diferentes horarios y tipos de suelo, hasta que logró perfeccionarse.

Llamó a los adolescentes a que no pierdan el tiempo y a que comiencen a hacer cambios profundos a partir de ahora. “Atender mis debilidades es algo que a mí me cambió la vida”, dijo la tapatía, quien cerró el congreso Forja, el primero que se lleva a cabo en Morelia, y que tiene el propósito acercar todo tipo de información a padres, adolescentes y académicos, y que todos sostengan un mismo diálogo, a fin de que se vayan construyendo mejores sociedades.