Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán En Pichátaro, comunidad de Tingambato, Michoacán, el conocimiento para construir con adobe se encuentra en proceso de desaparición. De las tradicionales trojes de madera que caracterizaron a la comunidad quedan apenas alrededor de cinco, una realidad que el director Jonathan Yadir Barojas documenta en el cortometraje Únhantani, seleccionado para el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). El documental aborda el trabajo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), que impulsa un programa para que habitantes de distintas comunidades vuelvan a aprender sistemas constructivos tradicionales que anteriormente formaban parte de su vida cotidiana. En Pichátaro, explica Barojas, la llegada de materiales como el cemento provocó que poco a poco se dejara de utilizar el adobe. A esto se sumó una percepción dentro de la propia población de que este tipo de construcción era antigua, poco digna o incluso asociada con la pobreza. Un conocimiento que se está perdiendo Barojas, quien estudió Arquitectura en la UMSNH, fue invitado a realizar el documental debido a su trabajo previo en proyectos audiovisuales relacionados con la arquitectura. La propuesta le interesó porque, aunque existe la idea de que en México estas técnicas tradicionales continúan utilizándose de manera habitual, descubrió que la realidad es distinta. Para el realizador, documentar este proceso también permite mostrar la importancia de recuperar sistemas de autoconstrucción mediante los cuales las propias comunidades levantaban sus viviendas. De las trojes, solo quedan unas cinco El documental también aborda la pérdida de las trojes tradicionales de Pichátaro, cuyo nombre significa "lugar donde se martillan o hacen trojes de madera". Estas construcciones son cabañas de madera elaboradas mediante ensambles, sin utilizar un solo clavo. Sin embargo, con el paso del tiempo muchas fueron vendidas o incluso malbaratadas porque dejaron de ser consideradas construcciones dignas. Actualmente, de acuerdo con lo observado por el director durante la realización del proyecto, quedan alrededor de cinco trojes en la comunidad. La pérdida de estas construcciones ocurre al mismo tiempo que también disminuye el número de personas que conservan los conocimientos necesarios para elaborar adobe y otras técnicas tradicionales. Además, señaló que la pérdida de las tradiciones también alcanza a la lengua p’urhépecha, pues cada vez son menos las personas que la hablan en la comunidad. Que las tradiciones no se den por sentadas Uno de los principales objetivos de Únhantani es que el público comprenda que estas técnicas no continúan necesariamente vivas, pese a la percepción de que forman parte permanente de las comunidades. El director espera que el cortometraje contribuya a generar conciencia sobre la importancia de mantener vivas las tradiciones y de impulsar programas similares en otras entidades del país, no solamente en Michoacán. “Que no lo den por sentado, que esa técnica se siga haciendo, que las tradiciones siguen vivas”, agregó. Del proyecto arquitectónico a la pantalla del FICM Para Barojas, formar parte del Festival Internacional de Cine de Morelia representa una oportunidad para darle mayor visibilidad a un tema que considera necesario difundir. Destacó que tanto la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana como el FICM contribuyen a poner el foco en expresiones culturales que requieren ser preservadas y difundidas. El proyecto contó también con apoyo del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI). Con Únhantani, Jonathan Yadir Barojas busca que la pantalla no solo muestre una comunidad y sus formas de construir, sino que permita cuestionar qué ocurre cuando los conocimientos tradicionales dejan de transmitirse y qué puede hacerse para recuperarlos antes de que desaparezcan.