A pesar de la baja producción de madera, Cuanajo mantiene viva su tradición de muebles

Invitan a conocer esta tenencia de Pátzcuaro y darle un vistazo a los cientos de tipos de muebles que hacen.

Foto: Cortesía.

Angélica Ayala / Colaboradora La Voz de Michoacán

Pátzcuaro, Michoacán. A pesar de la baja producción de madera originada por los cambios de uso de suelo, en la comunidad de Cuanajo persiste la tradicional elaboración de muebles artesanales y contemporáneos.

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Aunque hace algunas décadas eran productores de la madera que utilizaban, ahora recurren a proveedores provenientes de Veracruz, Tabasco y de aquí de Michoacán. La tenencia más grande de Pátzcuaro también se caracteriza por su comida ancestral, que las cocineras tradicionales han preservado de una generación a otra.

Los artesanos de madera Rodolfo Valencia, Diego Rosas, Agustín Cuin, Napoleón Bautista, así como las cocineras tradicionales y artesanas del textil, Bertha Pérez y Laura Isabel García, informaron de las bondades que esta comunidad les brinda a los visitantes. Por ello, hicieron un llamado a través de los medios de comunicación para que acudan a este poblado indígena que se ubica a 15 minutos de la cabecera municipal, Pátzcuaro.

Quienes integran la Asociación de Artesanos del Mueble de Cuanajo señalaron que el poblado vive de la venta de los muebles, ya sean rústicos, tradicionales o con diseños más contemporáneos. “Tenemos precios para todos los bolsillos”, agregaron, indicando que pueden encontrar comedores desde 1500 pesos hasta los 50 mil pesos, todo depende del acabado y la madera que se utilice para el mueble seleccionado.

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Dijeron que en todo el pueblo existen talleres familiares que se dedican a la elaboración de muebles, donde lo trabajan de manera artesanal, sin ningún tipo de herramienta mecánica. Sin embargo, son los menos quienes lo realizan de una manera más industrial y con diseños más modernos, sin dejar de lado lo tradicional.

Además, se suma la elaboración de textiles, como las fajas y morrales de telar de cintura con hilo de lana, así como los bordados de punto de cruz para los huanengos. Estas son algunas de las artesanías que se producen en este poblado de Cuanajo, que significa “Lugar de Ranas”. Asimismo, cuentan con una iglesia del siglo XVI, donde se venera a la Virgen de la Natividad.

De acuerdo con los informantes, uno de los problemas que han enfrentado fue la falta de madera debido al cambio de uso de suelo de bosques a huertas de aguacate. Sin embargo, también tienen conocimiento de la explotación maderera que durante años ejercieron en sus bosques para la elaboración de sus artesanías. “Afortunadamente, tenemos quien nos surte la madera. Toda la que llega al pueblo es legal, la traen de Veracruz, Tabasco y Michoacán”.

Mencionaron que sus muebles han llegado a varios estados del país, solo aquellos que están en reglamentación en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es decir, que estén dados de alta en Hacienda. “La mayoría de los talleres son familiares, donde a lo mejor difícilmente tienen el acceso para darse de alta ante Hacienda. Los que ya han logrado la exportación a Estados Unidos es porque sí tienen este trámite”.

Otro de los objetivos de difundir sus artesanías es que los jóvenes le tomen la importancia de preservar estos conocimientos artesanales. Con la entrada de empresas agrícolas, las nuevas generaciones prefieren trabajar en la pisca o corte de frutilla. “Por eso la importancia de difundir, para que los jóvenes se integren a la tarea de los pueblos. Es un trabajo muy noble”.

Con respecto al tema de los textiles, Bertha Pérez dijo que es a través de los familiares que radican en Estados Unidos que importan sus artesanías, principalmente en los estados de Chicago, Atlanta y San Diego. “La misma gente de la comunidad que radica en Estados Unidos lleva nuestras artesanías como morrales, fajas, mandiles, el traje regional; allá están porque hacen nuestra fiesta el ocho de septiembre”.