A 457 años de su fallecimiento, honran en Pátzcuaro el legado de Vasco de Quiroga

A la conmemoración acudieron representantes de pueblos originarios, quienes rindieron culto al obispo de Michoacán

Foto, Angélica Ayala.

Angélica Ayala / La Voz de Michoacán

Pátzcuaro, Michoacán. La obra y memoria de Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán, fue conmemorada este lunes en su 457 aniversario luctuoso, frente a su efigie que se ubica en la plaza que lleva su nombre. Ahí se dieron cita funcionarios estatales y municipales, así como estudiantes de secundaria y la Universidad Vasco de Quiroga. A diferencia de años anteriores, ahora no se tuvo la presencia de ninguna autoridad eclesiástica.

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El orador oficial, José Manuel Martínez Aguilar, historiador y arquitecto, conocedor de la causa y vida de don Vasco de Quiroga, mencionó: “No se puede concebir la historia de Pátzcuaro sin tener presente la figura de Vasco de Quiroga, el gran humanista que dedicó tres décadas de su vida al servicio de los habitantes del obispado de Michoacán, poniendo especial atención en el bienestar de los naturales y de los más desfavorecidos. Por este cuidado que tuvo con los pueblos originarios, se le veía como una figura paterna y era llamado cariñosamente ‘tata’ Vasco”.

Dijo que el nombre completo del humanista fue Vasco Vázquez de Quiroga y Alonso de la Cárcel. Nació en Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila, España, en el último tercio del siglo XV. “A pesar de ser laico, la excelente labor que había realizado como oidor le dio los méritos para ser electo primer obispo de Michoacán el 8 de agosto de 1536. Sin embargo, fue hasta dos años después, una vez que se preparó para ejercer el sacerdocio, que tomó posesión de la diócesis en la ciudad de Tzintzuntzan.

Foto, Angélica Ayala.

“Casi de inmediato trasladó la silla episcopal y la capital civil de la provincia a Pátzcuaro, que para entonces era un barrio de Tzintzuntzan, porque en este sitio había más espacio para el crecimiento de la ciudad y suficiente agua limpia, entre otras cualidades. Sin duda, consideró también su estratégica ubicación entre los poblados de la ribera del lago, la sierra y la Tierra Caliente”, expresó el historiador.

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También señaló que Vasco de Quiroga, “tanto en Pátzcuaro como en el resto del obispado, el venerable Quiroga impulsó numerosas obras sociales y económicas: fomentó la congregación de los naturales para que vivieran en policía y fueran adoctrinados; impulsó la construcción de conventos y capillas, la especialización y diversificación de las actividades productivas de los pueblos, así como la fundación de hospitales de indios, que eran instituciones destinadas a cuidar la salud física, espiritual y social de los pueblos, como a la enseñanza, asistencia a los desamparados y la salvaguardar la propiedad comunitaria de la tierra”.

José Manuel Martínez consideró que, a partir de la llegada de “tata” Vasco a estas tierras, no sólo tuvo un compromiso con su labor pastoral, “sino que se involucró en la impartición de justicia y diversas obras de carácter social y económico que beneficiaran a los más desfavorecidos. Su visión era crear una nueva sociedad, cristiana, próspera y justa. Su capacidad para solucionar problemas, su trabajo desinteresado e incansable y su trato afable, le merecieron el reconocimiento y respeto de quienes lo conocieron, en especial de los indios, a quienes les educó y dignificó”.

Foto, Angélica Ayala.

Fueron los Cargueros del Fuego Nuevo quienes hicieron sonar el caracol para iniciar una sencilla ceremonia en honor del primer obispo de Michoacán, con copal y una ofrenda de frutas que dejaron frente a la efigie del humanista. Ahí saludaron a los cuatro elementos de la tierra, pero además con el copal purificaron el lugar, y en purépecha recordaron a un hombre quirogiano que por décadas defendió su obra, Enrique Soto González. Al concluir el acto, las autoridades se dirigieron al mausoleo donde se encuentran los restos del venerable, donde realizaron una guardia de honor.

De acuerdo con la cronología que se dio a conocer por la Arquidiócesis de Morelia en agosto de 2020 sobre la causa de Vasco de Quiroga, el 21 de enero de 2014 se concluye, en la Catedral de Morelia, la fase Diocesana del Proceso de canonización y para abril del mismo año en el Vaticano, la Congregación para las Causas de los Santos abrió formalmente el proceso romano de la causa de canonización. En noviembre del 2018 se entregó “la Positio”, que es la biografía sintetizada que se presenta ante la Comisión Histórica en la Congregación para las Causas de los Santos.

En 2015, la misma comisión da el voto de historicidad del Siervo de Dios, en 2019 la misma biografía la empiezan a analizar los teólogos y en marzo de 2020 se dieron los votos favorables para constatar que el siervo de Dios vivió las virtudes teologales en grado de heroicidad. En marzo de 2021, el Papa Francisco, lo declara venerable.