‘La UMSNH no sólo debe preparar mano de obra, sino forma ciudadanos’: director de Filosofía

En torno a la propuesta de compactar los programas, Alberto Cortez destacó que la clave radica en la flexibilidad más que en la duración exacta. “No se trata de condensar contenidos; debemos considerar el perfil único de cada estudiante”

Juan Bustos / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) debe contemplar una mayor flexibilización de sus programas educativos en lugar de reducirlos, lo que resultaría más atractivo para los estudiantes y los ayudaría a obtener una formación más integral e interdisciplinaria, expuso Alberto Cortez Rodríguez, director de la Facultad de Filosofía.

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En torno a la solicitud de la rectora para diagnosticar y acortar programas de estudio, Cortez Rodríguez señaló la necesidad de preguntarse cuál es la función real de la universidad en la sociedad actual.

La universidad no solo debe formar mano de obra calificada. Nuestra misión es mucho más profunda: formar ciudadanos conscientes y comprometidos. En un entorno donde la violencia y la incertidumbre ecológica prevalecen, debemos preparar a los estudiantes para enfrentar estos desafíos con una perspectiva crítica y ética”.

Alberto Cortez, director de la Facultad de Filosofía.

En un contexto de diagnóstico solicitado recientemente por la Rectoría para acortar los programas educativos y analizar la pertinencia de las asignaturas, el filósofo explicó que han estado abordando este tema durante un tiempo.

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“Desde hace algunos años, hemos estado inmersos en un profundo análisis de nuestros programas académicos. Actualmente, estamos en la fase final de una reforma que redefine la estructura de nuestras licenciaturas. Reconocemos la importancia de evaluar cómo operamos y hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos”, compartió Cortez Rodríguez.

En relación con la propuesta de compactar los programas a tres años, el director destacó que la clave radica en la flexibilidad más que en la duración exacta. “No se trata simplemente de condensar contenidos; debemos considerar el perfil único de cada estudiante. Por ejemplo, algunos ingresan con sólidos conocimientos previos. Nuestra propuesta se basa en planes flexibles que permitan a cada individuo completar su formación a su propio ritmo, ya sea en tres años, tres años y medio o incluso más”.

Cortez Rodríguez afirmó que la baja matrícula en ciertas carreras es un desafío que merece atención cuidadosa y un análisis más profundo. “Es importante no caer en una evaluación superficial. La baja matrícula debe considerarse en el contexto histórico y comparativo. Por ejemplo, en este momento, la Facultad de Filosofía tiene una matrícula máxima histórica”.

Agregó que “si comparamos con años anteriores nos encontramos dentro de un rango promedio. Además, debemos evitar comparaciones injustas con otras facultades. La filosofía tiene su propia naturaleza y atractivo”.

Asimismo, refirió que esta situación no es un fenómeno exclusivo de la Casa de Hidalgo, por lo que se tiene que ver en relación a lo que ocurre en otras universidades.

En cuanto a la posibilidad de incrementar la matrícula, el director mantuvo una perspectiva equilibrada: “Nuestro objetivo no es convertirnos en una carrera masiva. No tendríamos la capacidad para albergar a un gran número de estudiantes”.

Cortez Rodríguez también señaló la necesidad de preguntarse cuál es la función de la universidad en la sociedad actual. “La universidad no solo debe formar mano de obra calificada. Nuestra misión es mucho más profunda: formar ciudadanos conscientes y comprometidos. En un entorno donde la violencia y la incertidumbre ecológica prevalecen, debemos preparar a los estudiantes para enfrentar estos desafíos con una perspectiva crítica y ética”.

El director enfatizó que la flexibilización de los programas educativos también tiene implicaciones en la regulación universitaria.

Nuestra legislación debe adaptarse para permitir cambios significativos. Pero, más allá de las reformas legales, necesitamos fomentar una cultura de participación en la toma de decisiones. La comunidad universitaria debe ser parte activa en la construcción de nuestro futuro”.

Alberto Cortez, director de la Facultad de Filosofía.

Cortez Rodríguez reflexionó sobre la necesidad de un cambio profundo y fundamentado. “Requerimos de un proceso de evaluación continuo y una actitud abierta a la evolución. La universidad debe ser un faro de pensamiento crítico y acción responsable. Nuestros programas educativos deben reflejar esta misión y adaptarse a un mundo en constante cambio”.

Destacó la importancia de una evaluación profunda y bien informada para abordar desafíos como la baja matrícula. El enfoque en la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos también emerge como un pilar fundamental en la visión de la institución.