Francia, Mbappé y Dembélé doblan la expectativa en la Copa del Mundo

Si va pasando rondas, a Francia lo aguardarían en cuartos Sudáfrica, Canadá, Países Bajos o Marruecos.

Erling Haaland (c-d) de Noruega y Kylian Mbappé (c-i) de Francia se saludan

La fase de grupos más goleadora de Francia en los Mundiales desde 1958 arroja una tremenda pegada, que dobla sus goles esperados: de los 4,96 que predice la estadística a más del doble, diez, marcados por ‘Les Bleus’ en tres partidos, en los que ha convertido casi cada dos remates dentro de la portería contraria.

48 tiros, 22 entre los tres palos, diez goles y un 21 por ciento de efectividad, en cuanto a cualquier remate vaya fuera, a portería o sea bloqueado, ponen en valor el ataque del conjunto galo, que ya se intuía de un potencial formidable, pero al que la última Eurocopa (anotó cuatro tantos en seis duelos; uno solo, de penalti, de Mbappé, hasta la eliminación en las semifinales) lo ponían en una duda quizá hasta razonable cuando asomó el Mundial 2026.

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No queda ninguna. Ni la más mínima. La expresión ofensiva ha puesto en valor todos los recursos que posee a sus órdenes Didier Deschamps, reintegrado ya al trabajo desde el sábado después del fallecimiento de su madre y ante su último gran torneo al frente de ‘Les Bleus’, que son un bloque ahora mismo temible para cualquier adversario. El primero de ellos será Suecia en los dieciseisavos de final después de un pleno de triunfos en la fase de grupos.

“Todos nuestros jugadores de ataque son muy polivalentes y pueden rendir en muchos puestos. Todos se entienden muy bien. Logramos crear cohesión como equipo, dentro y fuera del campo y eso también será muy importante. Sabemos que tenemos jugadores de muchísima calidad arriba”, dijo el lateral francés Malo Gusto cuando el Mundial daba sus primeros pasos.

Sólo Francia, Argentina y México han atravesado la primera fase sin ningún margen de contestación rival, con el nueve de nueve puntos; en su caso además con diez goles a favor (3-1 a Senegal, 3-0 a Irak y 1-4 a Noruega) para ser el líder del grupo I, lanzado por un ataque tan variado, elástico y creativo como certero, con ocho tantos entre Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, cuatro cada uno, más uno de Bradley Barcola y otro de Desiré Doué.

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Michael Olise, en el centro de todo, como media punta, alejado ya de la derecha, con tres asistencias en este torneo, remarca aún más las posibilidades de su línea ofensiva.

“Son muy buenos futbolistas y, a menudo, cuando muy buenos futbolistas coinciden en un campo, no hace falta mucho tiempo para que haya cierta conexión. Michael ve muy bien el juego y Kylian ataca los espacios con facilidad. Es una conexión natural en este tipo de jugadores”, contestó Magnes Akliouche, pretendido por el París Saint-Germain, cuando hablaba específicamente de Olise y Mbappé tras la colaboración en los goles de la primera jornada ante Senegal.

El equilibrio de Francia

Es el mejor inicio goleador de la selección francesa en un Mundial desde Suecia 1958, en aquella ocasión por la influencia del 7-3 con el que doblegó Francia a Paraguay en la primera cita del campeonato. Just Fontaine anotó seis de los once goles del conjunto galo en esa fase de grupos. Un récord para ‘Les Bleus’, al que se ha acercado en esta edición.

En ninguna de las dos ocasiones en las que fue campeón del mundo empezó con tanta fuerza ofensiva. Ni en Rusia 2018, con tres tantos apenas en la primera fase, ni en Francia 1998, con nueve, a uno de la actualidad. En Catar 2022, cuando fue subcampeón, resolvió la primera ronda de la competición con seis goles de los 16 que computó finalmente en todo el torneo, tres de ellos en la final perdida contra Argentina y Lionel Messi en los penaltis.

No es sólo su poder ofensivo, sino que Francia también ha resuelto un problema tan común con ese tipo de ataques como es el equilibrio. En sus números de esta primera fase, nadie tiene una diferencia goleadora más amplia que ella, con +8. La más cercana es la Argentina de los siete goles de Messi, con +7. Marcó ocho y encajó uno solo.

Francia sumó diez a favor y contrapuso dos en contra, entre otras cosas por el penalti parado también por Mike Maignan, especialista desde los once metros, ante Noruega. La incidencia en ese sentido de su medio campo es crucial, con Aurelien Tchouameni, Adrien Rabiot y Manu Koné empleados alternativamente dos en las alineaciones titulares en los partidos contra Senegal (Tchouameni-Rabiot), Irak (Koné-Rabiot) y Noruega (Tchouameni-Koné).

También por las condiciones de sus defensas, veloces todos ellos, tanto Jules Kounde o Dayot Upamecano como William Saliba, entre las molestias que aún arrastra en cada partido, o Theo Hernández, de derecha a izquierda, y por los reflejos de su portero, que configuran el equipo tipo sobre el que se mueve Deschamps hasta ahora en tres partidos.

¿Francia-Alemania en octavos?

Por delante, surge Suecia en dieciseisavos de final. En el horizonte, en su cuadro, si sigue adelante en cada ronda, después se enfrentará Alemania o Paraguay en octavos, dependiendo del resultado de su choque de este lunes.

“Hay favoritos entre los que, sin duda, está Francia. Tampoco es nada nuevo. Eso era hace cuatro semanas y seguirá siéndolo, porque Francia también seguirá estando entre las grandes favoritas en los próximos años. Pero ahora no nos ocupa eso. Tenemos a Paraguay este lunes, ese es el foco, y queremos avanzar”, explicó Rudi Voeller, el director deportivo de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) cuando se estableció el cuadro.

Si va pasando rondas, a Francia lo aguardarían en cuartos Sudáfrica, Canadá, Países Bajos o Marruecos; en semifinales España, Portugal, Croacia, Austria, Estados Unidos, Bosnia, Bélgica o Senegal; y, en la final, el ganador del otro lado del cuadro, por el que compiten Argentina, Brasil, Inglaterra, Colombia, Japón, Costa de Marfil, Noruega, México, Ecuador, República Democrática del Congo, Cabo Verde, Australia, Egipto, Suiza, Argelia y Ghana.