Efe / La Voz de Michoacán Al menos 68 personas han muerto en el accidente ferroviario ocurrido este miércoles en la provincia española de Toledo, al sur de Madrid, confirmaron las autoridades locales. Los servicios de emergencia siguen buscando cuerpos con ayuda de perros entrenados y podrían "aparecer aún más" cadáveres entre los viajeros de los dos trenes siniestrados, aseguró Emiliano García-Page, presidente de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, a la que pertenece la provincia de Toledo. "Lo siento muchísimo por las familias y por toda la gente", indicó García-Page, quien detalló que por el momento se han confirmado 44 fallecidos en el tren de Iryo y 24 en el de alta velocidad (Ave) de Renfe, mientras que el número de heridos, de diversa consideración, se sitúa en 58. Según comentó en una comparecencia ante los medios visiblemente emocionado, "todavía están pendientes los trabajos para desescombrar" la zona y "remover los amasijos del vagón". "La previsión es que, según los bomberos, vayan a aparecer aún más" cadáveres, lamentó el político, quien definió el suceso como "una tragedia sin paliativos". El siniestro ocurrió cerca de la estación de la población de Urda entre un Ave de Renfe y un Iryo, dijeron a EFE fuentes del Gobierno de Castilla-La Mancha. El Ave, con 378 pasajeros, circulaba hacia la ciudad sureña de Sevilla cuando embistió al Iryo, con 174 personas a bordo (incluido un bebé), y que, al parecer, se encontraba detenido en la vía. Según fuentes del Ministerio de Transporte, el choque provocó el descarrilamiento de dos vagones de este último tren y su caída por un terraplén. Todo el tráfico ferroviario de esa línea de alta velocidad fue suspendido y se pidió a los viajeros que tuvieran un billete para este recorrido que no acudan a las estaciones. Hasta el lugar se desplazaron numerosos medios terrestres y aéreos de emergencia, incluida una unidad militar especializada, para auxiliar a las víctimas, que son trasladadas a varios hospitales. Entre los afectados se encuentra la exmiministra de Empleo Fátima Báñez, que se encuentra desaparecida, según informaron fuentes de la organización empresarial CEOE. La estación de Santa Justa de Sevilla, donde tenían prevista la llegada los trenes accidentados, registra largas esperas de pasajeros, así como la de Atocha de Madrid. Solidaridad de los vecinos y desesperación de los familiares tras el trágico accidente, la localidad española de Urda vive este miércoles entre la solidaridad de los vecinos, que se han volcado para ayudar a los afectados por el grave accidente ferroviario, y la desesperación de quienes siguen buscando a sus familiares con la esperanza de encontrarlos entre los heridos. En el término municipal de este pueblo de 2 mil 500 habitantes situado en la provincia de Toledo (centro de España) un tren de alta velocidad que se dirigía hacia el sur embistió hoy a otro, en un choque en el que han muerto al menos 68 personas. Tras la conmoción inicial de los vecinos y autoridades del pueblo, el pabellón polideportivo del municipio se ha habilitado como espacio principal para la llegada de los heridos más leves, hasta donde fueron trasladado en autobuses y en coches particulares de voluntarios que desde primera hora de la mañana se han ofrecido a colaborar. Es el caso de Judith, vecina de la zona que se ha desplazado hasta estas instalaciones para traer, principalmente, agua y comida. "Es momento de ayudar en lo que se pueda", asegura en declaraciones a EFE Judith, quien añade que "el pueblo salva al pueblo" y que "no faltan manos" para atender a los afectados. Rosete es una de las heridas y viajaba en el vagón tres del tren de alta velocidad que se estrelló con otro que tenía delante. Explica que, "como a mitad de camino, el tren paró" y el maquinista les informó de que estaban "retenidos" porque había "afluencia". Media hora después se produjo el choque: "Salimos disparados todos" y "el vagón, de repente, roto". "Cuando me levanté vi el otro tren volcado enfrente", señala esta pasajera, quien define la situación como "desastrosa". Relata que ella estaba "encogida", con la cabeza tapada porque "caían cosas", y que tuvieron que sacarla, pero incide en que, afortunadamente, se encuentra "bien" y en que solo tiene "un golpe en la nariz" que le provocó una hemorragia. Tania viajaba en el vagón cinco del tren embestido y cuenta que el vehículo se quedó parado unos "15 minutos", después arrancó, "frenó de golpe" y hubo "un impacto muy grande", tras el cual los pasajeros "nos ayudamos unos a otros". En el otro lado de la historia están los familiares de los pasajeros que, tras llamar a los hospitales y no localizarlos, se han desplazado hasta este pabellón con la esperanza de encontrarlos entre los heridos leves. Con lágrimas y desesperación en sus rostros, unos esperan información mientras otros critican el mantenimiento de los trenes y sostienen que es "una vergüenza" que pase esto en España "una y otra vez".