La Voz de la Fe

+Alberto Cardenal Suárez Inda Presidente del Consejo Interreligioso de Michoacán.   PUBLICIDAD Les comparto la alegría de haber participado durante esta semana en las celebraciones por los 50 años del Pontificio Colegio Mexicano en Roma; una institución creada por los Obispos de México con la aprobación del Papa Pablo VI, que durante este medio siglo …

+Alberto Cardenal Suárez Inda

Presidente del Consejo Interreligioso de Michoacán.

 

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Les comparto la alegría de haber participado durante esta semana en las celebraciones por los 50 años del Pontificio Colegio Mexicano en Roma; una institución creada por los Obispos de México con la aprobación del Papa Pablo VI, que durante este medio siglo ha recibido a más de dos mil sacerdotes mexicanos de casi todas las diócesis de México, quienes han tenido la oportunidad de hacer algún estudio especializado.

Cada vez se hace más necesaria una preparación seria, una formación continua y alguna especialización para quienes tienen la tarea de ser guías y pastores en una comunidad. No podemos quedarnos satisfechos con lo que aprendimos en la escuela; vivimos en una época en la cual los cambios culturales, los nuevos lenguajes, las transformaciones sociales, plantean nuevos retos a quienes tienen el oficio de predicar el Evangelio y acompañar a los fieles. Es preciso ponerse al día para poder dar respuesta a tantas inquietudes, preguntas y aspiraciones que surgen especialmente en las generaciones nuevas.

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Aunque las verdades de fe son perennes y las enseñanzas de Cristo valen para toda época, la doctrina cristiana no se puede “conservar en naftalina” nos ha advertido el papa Francisco, sino que en cada tiempo y lugar ha de expresarse de manera apropiada para que resplandezcan y se manifiesten su vigor y frescura.

Me ha dado muchísimo gusto convivir con más de 100 sacerdotes, en su mayoría muy jóvenes, que con gran empeño se están preparando en este Colegio para prestar un mejor servicio. Hay quienes acuden al Instituto Bíblico, a Facultades de Teología, Filosofía, Derecho Canónico, de Psicología, Historia de la Iglesia, Catequesis, Ciencias de la Familia y Pastoral Juvenil, en fin, en tantos campos diversos que tienen que ver con el apostolado sacerdotal.

En Roma hay más de veinte universidades eclesiásticas en donde enseñan unos seiscientos profesores de muchas nacionalidades a alumnos de los cinco continentes, quienes después de algunos años regresarán a sus países.

De la Arquidiócesis de Morelia actualmente están en esta casa cuatro estudiantes especializándose en diversas disciplinas. A través de la historia del Colegio han sido más de treinta los que han vivido esta experiencia formativa. Para cada uno de ellos significa un sacrificio estar lejos de la familia y de la patria. Es una exigencia concentrarse en el estudio. Para las diócesis representa un gasto considerable su sostenimiento, pero como suele decirse, más que un gasto es una inversión para bien de las comunidades.

En la audiencia general del miércoles pasado, el Papa Francisco, después de saludar a los Obispos Mexicanos ahí presentes, se dirigió a la comunidad del Colegio Mexicano diciendo: “Animo a todos a que, siguiendo el ejemplo de Nuestra Madre, la Virgen Maria, vivan una esperanza vigilante, y sean para cuantos los rodean portadores de la luz y de la caricia del Dios de la Misericordia”.