Nueva nube de polvo del desierto del Sahara llegará a México este sábado

El fenómeno podría disiparse sobre la Península de Yucatán y el oriente, sur y sureste del país.

Foto: Verne

EFE / La Voz de Michoacán

Ciudad de México. Una nueva nube de polvo del Sahara arribará a México este sábado, según análisis de modelos numéricos e imágenes de satélite observados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mexicano.

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De acuerdo con la autoridad, dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) del Gobierno federal, el fenómeno podría disiparse sobre la Península de Yucatán y el oriente, sur y sureste del país.

El organismo meteorológico también precisó que es común que estas nubes de polvo se presenten de forma anual en el territorio mexicano y suelen extenderse desde finales de la primaveera y hasta principios del otoño.

“La nube de polvo del Sahara se desprende desde la región del Sahel, en el desierto del Sahara y es común que ocurra cada año, desde finales de la primavera hasta principios del otoño, cuando se registran altas temperaturas y bajas presiones en el norte de África”, indicó SNM.

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El Servicio meteorológico mexicano también señaló que estas condiciones generarán desprendimientos de aire cálido y polvo que viaja por el Océano Atlántico hasta llegar a la Península de Yucatán y el oriente de México, para posteriormente desplazarse hacia el sureste de Estados Unidos.

Además, anticipó que una nueva nube de polvo llegue al país el próximo 21 de julio, misma que podrá extenderse por el mismo sureste y Golfo de México en concentraciones de bajas a intermedias, por lo que sus efectos podrían ser más notorios.

“Los modelos y las imágenes de satélite muestran que una nueva y extensa nube de polvo se desprendió de las costas noroccidentales de África y está cruzando el Océano Atlántico”, refirió.

También explicó que los principales efectos que genera el polvo del Sahara son atardeceres y amaneceres con tonalidades rojizas, debido a la dispersión de los rayos solares por las partículas de polvo.

Asimismo, inhiben el desarrollo e intensificación de los ciclones tropicales en el Océano Atlántico, debido al viento cálido, seco y fuerte que se desplaza sobre la región.