Pederastia eclesiástica en México, una historia de no reparación y muchas historias que aún no se conocen

Un pederasta que llega a los 60 años de edad habiendo tenido acceso a niños habrá podido abusar de 100 niños, estiman activistas.

EFE / La Voz de Michoacán

Ciudad de México. Casi 30 años después de haber sufrido abusos por parte del director del colegio de los Legionarios de Cristo en Cancún, en el estado mexicano de Quintana Roo, Biani López todavía no siente que el daño haya sido reparado. Perdones a medias y ninguna consecuencia legal han sido lo único que han obtenido en México muchas de las víctimas de miembros de la Iglesia.

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“Yo no sé si haya algo que me pueda hacer sentir mejor, me decepciona mi país”, consideró López en entrevista con Efe.

Habiendo asumido que el presunto delito de abuso sexual ejercido por el director de dicha institución educativa, Fernando Martínez, ya prescribió, la mujer piensa que el cambio profundo para que existiese algo similar a la reparación debería darse tanto dentro de la Iglesia como en la sociedad.

“Yo creo que México todavía no lo quiere ver, no lo quiere entender como un problema sistémico con la dimensión que tiene. A mí me ha tocado escuchar a mucha gente que hay que sacar a las manzanas podridas de la Iglesia, pero que la Iglesia no hay que tocarla”, sentenció Biani.

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CIFRAS ESCASAS PERO ALARMANTES

México cuenta con una larga historia de pederastia por parte de miembros de la Iglesia, donde según la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), 426 sacerdotes han sido investigados por pederastia en la última década.

De ellos, al menos 271 estaban relacionados con abuso sexual, informaron en enero de 2020.

El caso más sonado y que abrió la veda a las denuncias fue el de Marcial Maciel (1920-2008), fundador de los Legionarios de Cristo y presunto abusador de decenas de seminaristas.

Además, en 2019 otro caso salpicó a los Legionarios de Cristo, cuando la presentadora y cantante Ana Lucía Salazar denunció haber sido abusada sexualmente entre 1991 y 1993 por Fernando Martínez, director del colegio de los Legionarios en Cancún.

Después de ella, otras tes mujeres también contaron haber pasado por una historia similar, entre ella Biani López.

Ella y tres compañeras -aunque ahora saben que fueron muchas más víctimas- lo habían denunciado ante las autoridades de los Legionarios en la década de los 90 por abusos sexuales y por hacerles presenciar dichos actos hacia otras compañeras.

“Lo denunciamos y lo que hicieron fue lo que hacen siempre, se lo llevaron de Cancún”, compartió López, quien sabe que los delitos ya prescribieron y lo único que espera ahora es que en algún momento lleguen a desaparecer los Legionarios.

Martínez, como es habitual en los casos de pederastia clerical, fue movido de un lugar para otro desde 1961, cuando recibió la primera denuncia que Biani conoce, pero no fue hasta hace unos años que fue apartado de los niños y ahora reside en una casa de los Legionarios en Roma.

MUCHOS CASOS, POCO RECONOCIMIENTO

En México han ido saliendo a la luz numerosos casos, pero las víctimas, los activistas y los investigadores coinciden en que son muchas más las historias que todavía no se conocen.

“En primer lugar, por cada víctima que conocemos probablemente hay 50 o 100 más. (...) Un pederasta que llega a los 60 años de edad habiendo tenido acceso a niños habrá podido abusar de 100 niños”, dijo a Efe Cristina Sada Salinas, activista social del norteño y conservador estado de Nuevo León en contra de los abusos clericales.