Redes Sociales Progresistas disuelve sus “autodefensas electorales” por orden del INE

RSP había creado el grupo que llamó Mastines, integrado por 50 hombres con las cabezas rapadas que amenazaba con dar palizas a quienes compraran votos.

Foto: Twitter.

EFE / La Voz de Michoacán

Ciudad de México. El partido Redes Sociales Progresistas (RSP) anunció este jueves la disolución de su autodenominado “grupo de defensa electoral” después de que se lo ordenara el Instituto Nacional Electoral de la Ciudad de México tan solo dos días después de su creación.

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“La decisión fue tomada por el presidente de RSP en la Ciudad de México, Pedro Pablo de Antuñano, quien ordenó la disolución de este grupo de forma inmediata”, informó la formación política en un comunicado.

El pasado lunes, RSP anunció la creación de Los Mastines, un grupo de una cincuentena de hombres sin mangas y con las cabezas rapadas que amenazaba con dar palizas a quienes compraran votos en los comicios intermedios del próximo domingo.

A pesar de ello, el partido aclaró que no era un grupo violento y que Los Mastines no tenían relación alguna con la ultraderecha.

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No obstante, la Comisión Permanente de Asociaciones Políticas del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) ordenó la disolución de este grupo, fallo que fue acatado por el partido.

"RSP acatará el acuerdo del IECM con el fin de permitir el adecuado desarrollo del proceso electoral y permitir el libre ejercicio del voto de la ciudadanía el día de la jornada electoral", expresó el partido.

El próximo domingo, 93 millones de mexicanos están llamados a renovar la Cámara de Diputados, 15 gobernadores, 30 congresos locales y miles de ayuntamientos en los comicios más grandes de la historia del país.

La campaña electoral, finalizada este miércoles por la noche, se ha teñido de sangre por la violencia política y el crimen organizado.

Según datos de la consultora Etellekt, desde el inicio del proceso electoral el pasado septiembre se han registrado 782 agresiones contra políticos, como palizas, secuestros o amenazas, un dato superior a las 774 del proceso de las elecciones presidenciales y locales de 2018.

Además, la campaña deja 89 políticos asesinados, 35 de ellos aspirantes o candidatos, si bien no se superaron los 152 asesinatos de 2018.