REPORTAJE | ¿Sabes por qué los perros encuentran rápido atajos en terrenos?

Investigadores del la Universdad de Ciencias de la Vida de Praga (CULSP) han descubierto que los perros tienen una capacidad sensorial equivalente a una ‘brújula geomagnética’.

Foto: EFE

EFE / La Voz de Michoacán

Es de sobra conocido el poderoso olfato de los canes, pero un estudio sugiere ahora que estos animales disponen también de una capacidad sensorial desconocida, que les permite utilizar el campo magnético terrestre para encontrar atajos en terrenos que nunca han recorrido.

Investigadores del la Universdad de Ciencias de la Vida de Praga (CULSP) han descubierto que los perros tienen una capacidad sensorial equivalente a una 'brújula geomagnética', y que efectúan carreras cortas de exploración a lo largo del eje norte-sur del campo magnético terrestre para calibrarla.

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En 2013, el zoólogo checo Hynek Burda y su equipo ya comprobaron que los canes prefieren excretar con el cuerpo alineado a lo largo del eje Norte-Sur, cuando el campo magnético de la Tierra está en una condición tranquila.

Uno de los perros de caza que participaron en el estudio de Katerina Benediktová y Hynek Burda. (Foto: Czech University of Life Sciences Prague-CULSP)

Ese comportamiento magnético, o "carrera de brújula" permite a los perros de caza correr más directamente de vuelta a casa, hacia su dueño, de lo que se deduce que les sirve para establecer el rumbo. Ha sido un descubrimiento inesperado”, explica Kateřina Benediktová, investigadora de la CULSP.

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Existen indicios científicos de que los perros, al igual que muchos animales, y quizá incluso los seres humanos, son capaces de percibir el campo magnético de la Tierra, según la revista ‘ Science’, de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS).

En 2013, el zoólogo checo Hynek Burda y su equipo de investigadores de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga, CULSP (www.czu.cz/en), comprobaron que los perros prefieren excretar con el cuerpo alineado a lo largo del eje Norte-Sur cuando el campo magnético terrestre (CMT) está tranquilo, y cambian de comportamiento cuando el CMT es inestable.
Burda ha trabajado en la recepción magnética animal o "magnetorecepción", durante tres décadas y es uno de los máximos expertos en este campo de investigación.

Aquel estudio demostró la sensibilidad magnética en los canes, así como su reacción de comportamiento medible y predecible ante las fluctuaciones naturales del CMT y la alta sensibilidad de estos animales a los pequeños cambios en la polaridad del CMT.

Ahora un nuevo estudio de la CULSP, liderado por Kateřina Benediktová, estudiante graduada del doctor Burda, ha descubierto que los perros pueden usar el CMT, para tomar atajos.


Esta capacidad sensorial o ‘sentido inusual’ es una especie de “brújula magnética” que parece permitirles usar el CMT para calcular accesos directos en terrenos con los que no están familiarizados, según publica la revista Science.

MÁS EVIDENCIAS DE MAGNETORECEPCIÓN CANINA

“Es el primer hallazgo de este tipo en perros”, según Catherine Lohmann, bióloga de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), Chapel Hill, quien estudia la "magnetorecepción" en las tortugas.Para Richard Holland, un biólogo de la Universidad de Bangor (Gales) que estudia la orientación de las aves, esto ofrece “una idea de cómo los perros construyen su imagen del espacio".

A pesar de los informes anecdóticos sobre las asombrosas habilidades de búsqueda y orientación de los perros, sus estrategias para buscar el camino hacia un destino determinado, no se comprenden completamente, señalan los investigadores de la CULSP.

Para indagar en este asunto, equiparon a 27 perros de caza con collares GPS y cámaras digitales y les permitieron deambular libremente en áreas boscosas. Después, analizaron las características de sus búsquedas en más de 600 pruebas.

Los investigadores apuntan que todos los perros de caza, en general y particularmente los ‘sabuesos olfativos’ (scent hounds), son capaces de detectar y seguir los rastros de animales de caza y, si el cazador no los sigue, regresan al lugar donde comenzó la búsqueda, a menudo a distancias de cientos o miles de metros.

Cuando los perros participantes en la investigación de la CULSP regresaron a su dueño, es decir, rumbo a su hogar, estos animales volvieron de dos maneras: siguiendo su misma ruta de salida (método ‘tracking’ o "rastreo") o bien utilizaron una ruta nueva (método ‘scouting’ o exploración) para regresar.

CARRERAS CORTAS PARA CALIBRAR ‘LA BRÚJULA’

El comienzo de la exploración consistió principalmente en una carrera corta (de unos 20 metros) a lo largo del eje geomagnético norte-sur de la Tierra, independientemente de la dirección real, en la que se encontraba su hogar.

El uso de esa "brújula magnética" aumentó significativamente la eficiencia del recorrido de referencia, también conocido como ‘homing’ o vuelta a casa, que es la capacidad de los vertebrados de regresar a una ubicación conocida, basándose en señales visuales, olfativas, acústicas, celestes, magnéticas e idiotéticas (características individuales del animal), según la CULSP.

Los investigadores consideran en su estudio que esa carrera durante la exploración o ‘scouting’, es instrumental y le sirve al animal para registrar un mapa mental del terreno con la asistencia de esa “brújula geomagnética” y así establecer el rumbo.

Descubrimos que los perros que deambulaban libremente por los bosques volvieron a sus respectivos dueños de dos maneras: rastreando su propio rastro (presumiblemente de modo olfativo) o, en muchos casos, tomando un atajo, una estrategia que llamamos "exploración", explica el doctor Burda, que supervisó el estudio.

“Cuando los perros comenzaron su exploración con “una carrera de brújula” a lo largo del eje geomagnético norte-sur, su camino de regreso a casa fue más sencillo, directo y eficiente”, recalca.

“Suponemos que la ejecución de esa ‘carrera de brújula’ es importante para que el perro pueda calibrar su brújula magnética determinando, no solo la dirección del eje geomagnético, sino también su polaridad, para de ese modo poder distinguir el norte del sur y el este del oeste”, explica Burda.

“Sería algo similar a lo que ocurre con el sistema de navegación de un automóvil: cuando indicamos un objetivo, aparece una flecha que apunta hacia la dirección en la que debemos conducir, pero después de mover el vehículo unos pocos metros, la flecha mostrará otra dirección”, explica el zoólogo checo.

“El coche tiene que moverse para que su sistema de navegación pueda reconocer en qué dirección se mueve realmente”, añade.

“Ese "comportamiento magnético" durante la estrategia de retorno mediante exploración o ‘scouting’, consistente en una carrera corta a lo largo del eje norte-sur, al comenzar el regreso a casa, ha sido un hallazgo inesperado”, explica por su parte a Efe, Kateřina Benediktová, ingeniera de la CULSP e investigadora principal.

Cuando los perros de caza realizan esa “carrera de brújula” o alineación, pueden correr más directamente hacia su dueño, de lo que deducimos que les sirve para establecer el rumbo y/o le ayuda a alinear su mapa cognitivo del espacio, cuando se desplaza a través de rutas novedosas”, concluye Benediktová.