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Chikungunya

2 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La tierra caliente y la costa michoacana es una tierra bellísima, sus paisajes y ecosistemas las hacen inigualables. Son tierras bendecidas pero también castigadas; por un lado el flagelo de la delincuencia que no las deja, y la naturaleza que periódicamente se ensaña con los terrícolas.

Hoy, los habitantes de la tierra caliente están enfermos. No son pocos, son miles de ciudadanos, niños, ancianos, mujeres, todos están siendo víctimas de una epidemia que si bien es cierto no es mortal, si representa un grave menoscabo en las habilidades físicas de quien la padece.

Me refiero a la denominada “chikungunya”. Y el tema viene a la mente del que suscribe porque precisamente se celebró el día primero de diciembre, el día mundial de la lucha contra el SIDA, pandemia que hoy tiene infectados a millones de seres humanos de todos los países y que ha cobrado la vida de muchos seres humanos alrededor del mundo.

Con motivo de la lucha contra el VIH muchos edificios se han vestido de rojo para alertar a la población sobre los riesgos de esta enfermedad. Tal parece que la pandemia no cede y sigue infectando a muchos miles por todo el planeta.

Así, la pandemia en la tierra caliente no cede a pesar de que nos digan que sólo nueve personas se encuentran infectadas.

Por supuesto no es culpa del gobierno del Estado ni del gobierno federal, pero es importante que se hable con las cifras reales. Bastaría que el gobernador ordene un censo en cualquier municipio de la tierra caliente, por ejemplo Nueva Italia, Parácuaro o cualquier localidad de esta región para que se dé cuenta de la realidad.

Por supuesto no tengo la base científica o de encuesta para afirmar que nueve casos son los únicos de este mal, pero la realidad nos dice lo contrario. Lo que si nos queda claro, es que la enfermedad ya se encuentra en Morelia.

Y esta pandemia si es de verdad. No se trata de la del sexenio deFelipe Calderón, cuando se alertó sobre la influenza AH1N1. Fue en verdad una gran alerta lanzada por el calderonismo, con toda la difusión al grado de paralizar al país.

La compra de víveres y agua, tapabocas y gel antibacterial se dio por todo el territorio nacional; al parecer fuimos la única nación que tomo dichas medidas. Aún con la vecindad y el intercambio de personas y mercancías, Estados Unidos de Norteamérica jamás alertó de esa manera.

De ese virus al que muchos consideran “fantasma”, no conocí a un solo michoacano que estuviera padeciendo los estragos de la temible enfermedad que le “tocó” al gobierno federal panista, al menos no como nos la “pintaron”.

En el imaginario popular todo quedó como un engaño; históricamente tengo la seguridad que así estará considerado. No se trata de ser omisos. Las cosas deben ser tratadas en su real dimensión, y así debe ser  tratada la pandemia que afecta la tierra caliente michoacana.

El mundo ha padecido verdaderas enfermedades, por ejemplo la fiebre española, la viruela, el cólera, la peste negra, y por supuesto el SIDA. Solo estas epidemias o pandemias han diezmado verdaderamente a la humanidad.

El gran temor de los científicos es la posible reaparición de cepas de estas enfermedades que ahora se presenten de manera más agresiva; la expansión en caso de una enfermedad grave sumamente rápido, debido a la facilidad de las comunicaciones y traslados de personas.

Precisamente gracias a la movilidad de los ciudadanos del planeta tenemos la tierra caliente con esta enfermedad que trasmite la picadura de un mosquito, y su origen se remonta a Tanzania, donde se le descubrió en el año de 1952.

Ahora se anuncia la presencia de un virus similar denominado “Zika”, que esperemos no se expanda de manera tan agresiva por el territorio nacional y, por supuesto, que no llegue a nuestro Estado.

De cualquier manera debemos estar preparados, para cualquier contingencia.

También en el imaginario de los ciudadanos  se encuentra que son enfermedades creadas con fines determinados, por ejemplo laventa de medicinas; lo que si es cierto, es que los gobiernos deberán impulsar una investigación profunda en el caso de la aparición de estas enfermedades para determinar su verdadero origen, y en el supuesto de su creación en laboratorios, tomar las medidas, castigando a los culpables y aplicando los recursos de los laboratorios beneficiados en favor de la ciencia.

En todo caso, la sociedad merece saber la verdad sobre el origen y desarrollo de estas enfermedades, no como una concesión, sino como una verdadera obligación de los gobiernos de todos los países del mundo.

Por lo pronto, la tierra caliente padece de altas temperaturas corporales y dolor en sus articulaciones, por supuesto a causa de este mal denominado Chikungunya.

 

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