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Payasos

3 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

“A veces las cuentas de la felicidad no salen; existe una dimensión de la vida que se nos escapa, como reírse de nosotros mismos o darnos el derecho de estar deprimidos, enfoque que raramente solemos mostrar, porque está mal visto en nuestro derredor, obligándonos a aparentar ser diferentes a lo que sentimos […] Continuamente vivimos episodios de rabia y tristeza, y reconocer ese tipo de emociones, posibilita que el llanto y la risa sean luego una celebración de la vida.”

Estas son algunas de las ideas que expuso Alain Vigneau en la entrevista realizada por Radio Nacional de España, la mañana del pasado martes.

Vigneau Costedoat -Francia, 1959-es actor y pedagogo, que actualmente presenta su libro “Clown esencial: El arte de reírse de sí mismo” (Editorial La Llave, Vitoria, 2016); fundador y director de la compañía de teatro La Stravagante; profesor en el máster de Arteterapia de la Universidad Central de Cataluña; cofundador del centro Conciencia y Artes Escénicas de Puebla de los Ángeles (México), y colaborador de diversos centros de desarrollo personal y artístico en Europa y América Latina.

En lo personal no me agradan los payasos; empero, descubro en Alain Vigneau, que con su nariz pintada de rojo, cejas y labios dibujados con exageración y peluca despeinada, pero también sin maquillaje, es un ser humano que colabora en la actualidad, al imprescindible equilibrio en la balanza, mediante técnicas que permiten reírnos de nuestras torpezas, al igual que de éxitos y fracasos.

Demasiadas son las angustias que intentamos sobrellevar a diario -por “demasiado” entiéndase lo que excede lo necesario o conveniente- como violencia, miseria, dislates y corrupción.

Por citar unos ejemplos: miedo a que Donald Trump sea ungido el presidente número 45 de los Estados Unidos de Norteamérica; que los miles de refugiados que hay en el mundo, y que aumentan hora tras hora (damnificados inocentes de los intereses de nuestro tiempo) no posean condiciones necesarias para vivir y dormir con tranquilidad; que las políticas económicas del presidente Enrique Peña Nieto, generen más pobreza; y los escándalos del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, sean motivo para que su equipo continúe concentrado en intentar ocultar lo evidente, descuidando lo importante, que es disminuir la fragilidad de Michoacán en temas de seguridad y educación.

Ser un payaso en la actualidad no es fácil, porque sabemos existen profesionales del arte de reír, que se plantean una contribución humana, a través de la reflexión; los innumerables personajes que llenan la sección de política en los noticieros de cada mañana, intentando ser creíbles y reformadores, generan espasmos sin pensarlo, no sé si por escarmiento, sátira o desvergüenza.

Ya que estamos en el tema de payasos, según la RAE, dicha palabra proviene del italiano “pagliaccio”: persona que hace reír con su aspecto, dichos y gestos. Se dice que la acepción primitiva se relaciona con la idea de saco (costal) o monigote de paja, relacionada con el vocablo latino “palea”, que es polvo o harina.

Vinculado a lo anterior, “Vesti la giubba”, famosa aria de la ópera Pagliacci, de Ruggiero Leoncavallo, donde el payaso, pese a las vicisitudes, se prepara para un espectáculo que debe continuar. Enrico Caruso, Pavarotti, Plácido Domingo, entre otros, le han dado voz a ese drama: “Ponte el traje y empólvate el rostro. La gente paga y aquí quiere reír, y si Arlequín te roba a Colombina, ¡ríe Payaso, y todos te aplaudirán! Transforma en bromas la congoja y el llanto; en una mueca los sollozos y el dolor. ¡Ah!”

“¿Se puede?”, así inicia la obra de Leoncavallo, a telón bajado.

Alain Vigneau dice que sí, cuando permite mirarnos sin culpa o prejuicios, y aceptarnos tal como somos, abrazándonos -como los niños lo hacen a su muñeco de peluche predilecto- para recobrar lo que falte en rubros de bienestar, dignidad y pertenencia al mundo.

Que no, cuando se impide que el pasado se convierta en patrimonio, y la vida, en experiencias de locura, poesía y humanidad, opina el también miembro de la ONG “Payasos sin fronteras”.

Cada día se aprende algo.

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