Estudio prueba el poder de los tacones

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TACONES-ISe dice que Marilyn Monroe dijo una vez que si una chica cuenta con los zapatos apropiados, puede conquistar el mundo.

El atractivo de los zapatos de tacón alto no secreto entre las mujeres, que los han usado para atraer a los hombres en todos los tiempos, desde las calles de la antigua Roma hasta las calles de Nueva York. Los tacones también han sido un símbolo controversial en el campo de batalla de la política de género.

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Sin embargo, ahora un nuevo estudio científico en Francia ha medido exactamente su poder.

Científicos de la Universidad de Bretagne-Sud realizaron experimentos que mostraron que los hombres se comportan de manera muy diferente ante mujeres con tacones altos.

Los resultados, publicados en internet en la edición digital de la revista especializada Archives of Sexual Behaviour (Archivos del comportamiento sexual) pudieran agradar a los abastecedores de calzado Christian Louboutin o Jimmy Choo, pero también pudiera frustrar a los que piensan que los tacones de aguja alientan el sexismo.

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El estudio concluyó que si una mujer con tacones altos deja caer un guante en la calle, tiene 50% más probabilidades de que un hombres se los recoja que si tiene puesto calzado sin tacón.

Otra conclusión: una mujer con tacones tiene dos veces más probabilidades de persuadir a los hombres a detenerse en la calle y responder a una encuesta. Y una mujer en tacones altos tiene que esperar la mitad del tiempo que las de calzado sin tacón para que se le acerque un hombre.

"El tamaño de los tacones de una mujer ejerce un efecto poderoso en el comportamiento de los hombres", dice el autor del estudio, Nicolas Gueguen, investigador especializado en el comportamiento. "Sencillamente, hacen que la mujer se vea más hermosa".

Los tacones altos tuvieron un comienzo poco auspicioso: los primeros que los usaron fueron los carniceros en Egipto, que se los ponían para caminar entre las vísceras en el suelo.

Sin embargo, en las mujeres, los tacones altos como "símbolo de la feminidad" surgieron inicialmente en la antigua Grecia y Roma, según Elizabeth Semmelhack, del Museo Bata de Calzado. En Rome, donde el comercio sexual era legal, los tacones altos ayudaban a los clientes a identificar prostitutas en la calle.

Y aunque los tacones altos se usaron durante siglos en el imperio otomano y Persia para montar a caballo, demoraron hasta los años 1500 en llegar a Occidente, donde se les vinculaba con el poder imperial y se popularizaron como artículo erótico en los siglos XIX y XX.

Este estudio muestra que el atractivo sigue siendo poderoso.

"Aunque es una muestra relativamente pequeña, este estudio es muy significativo porque los resultados son claros y uniformes", dijo Jean-Claude Kaufmann, sociólogo parisino que no participó en el estudio. "En una relación de seducción, los hombres se sienten muy atraídos por una mujer en tacones porque luce más alta, con más confianza, con una silueta más alta en que se le destacan los glúteos".

En estudio de Gueguen se escogieron a voluntarias de 19 años con zapatos negros y tacones de 0,5 cm (0,2 pulgadas), 5 cm (2 pulgadas) o 9 cm (3,5 pulgadas). Las voluntarias entonces pidieron ayuda a hombres de entre 25 y 50 años en una variedad de circunstancias.

En una de las situaciones, la mujer preguntaba a los hombres que pasaban: "Perdón, señor. Estamos realizando una encuesta sobre la igualdad de género ¿Le gustaría responder a nuestro cuestionarios?" Quienes tenían calzado sin tacón tuvieron un índice de respuesta de 46,7%, las de tacón medio 63% y las de tacón alto 83%.

En estos días, los tacones más comunes en las pasarelas y clubes nocturnos son todavía más altos, donde los tacones miden unos 10 cm (4 pulgadas) y hay casos extremos de más de 13 cm (5 pulgadas).

Los tacones altos pueden provocar dolor de espalda y aumentan el riesgo de lesiones en los tobillos y su uso prolongado pueden incluso afectar permanentemente los tendones de la pantorrilla.

En términos sociales, los defensores de los derechos de la mujer han objetado los tacones altos, diciendo que refuerzan un estereotipo misógino: que las mujeres son objetos sexuales para el disfrute de los hombres.

Sin embargo, hay otras opiniones.

"Los tacones no subordinan a la mujer, les dan ventaja en el romance", dijo el sociólogo Kaufmann. "Los que es importante recordar es que la seducción es un juego".