Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán La historia de dos trabajadores migrantes que, pese a sus diferencias culturales, comparten las dificultades de ganarse la vida en Estados Unidos llega al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) con Solidarity, largometraje dirigido por Dustin Brown y protagonizado por la actriz michoacana Elpidia Carrillo. La película sigue a Inés, una costurera mexicana que trabaja en una fábrica de ropa y enfrenta condiciones laborales difíciles mientras reúne el dinero necesario para asistir a la boda de su hija. Su historia se entrelaza con la de un carnicero migrante europeo, interpretado por Mantas Valantiejus, cuya vida también está marcada por el trabajo, los sacrificios y la necesidad de salir adelante. En entrevista exclusiva para La Voz de Michoacán, Brown explicó que el proyecto surgió inicialmente como un cortometraje homónimo y que, con el paso de los años, se convirtió en un largometraje que aborda las experiencias de personas que suelen permanecer fuera de la mirada del público. “Es una historia muy personal sobre la clase trabajadora y el trabajo que produce nuestra ropa y nuestros alimentos, de dónde vienen esas cosas y los sacrificios que hace la gente para sobrevivir y proveernos de ellas”, explicó el cineasta. El director señaló que una de sus intenciones fue mostrar que, aunque los protagonistas provienen de países y contextos distintos, enfrentan circunstancias similares. A través de sus vidas, la película plantea una reflexión sobre las condiciones laborales, la precariedad económica y la solidaridad entre quienes buscan construir un futuro para sus familias. Una costurera mexicana y una historia que tardó años en realizarse Elpidia Carrillo interpreta a Inés, personaje que comenzó a construir desde la etapa del cortometraje, hace aproximadamente una década. La intérprete, originaria de Michoacán y con una trayectoria consolidada en Hollywood, destacó que le llamó la atención que Brown quisiera mostrar las experiencias de un migrante mexicano y otro europeo, en lugar de limitar la conversación sobre migración a las comunidades latinas: “Estados Unidos es una tierra de migrantes, cien por ciento. Ha prosperado precisamente por los migrantes”. La actriz consideró que la película llega en un momento especialmente relevante ante el endurecimiento del discurso y las políticas migratorias en Estados Unidos. Recordó que, cuando comenzó a desarrollarse el proyecto, no imaginaba que la historia adquiriría tanta actualidad al momento de su estreno. “Ser migrante no es un delito”, afirmó al cuestionar la estigmatización que enfrentan quienes dejan su país en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Carrillo también señaló que la película enfrentó dificultades para conseguir financiamiento, pues no siempre existía interés en producir una historia sobre una costurera y un carnicero migrantes. Sin embargo, tanto ella como Brown mantuvieron el proyecto en marcha hasta llevarlo a la pantalla grande. La actriz participó además como productora y colaboró con el director en la construcción de Inés, aportando ideas y reflexiones para desarrollar al personaje. El trabajo que sostiene la vida cotidiana Para Brown, una de las principales motivaciones para realizar Solidarity fue mostrar el trabajo que hace posible la vida cotidiana, pero que pocas veces se observa de cerca. El cineasta señaló que muchas personas desconocen las condiciones en las que se fabrica la ropa que compran o se producen los alimentos que llegan a sus mesas. A su juicio, la explotación laboral no puede atribuirse únicamente a decisiones individuales, sino que está relacionada con un sistema económico que prioriza la producción de bienes a bajo costo. “Es un sistema de explotación. Comienza con las grandes empresas que producen nuestra ropa o nuestros alimentos y después se extiende al público, que quiere comprar productos baratos y accesibles”. El director añadió que, en ese proceso, las condiciones humanas de los trabajadores pueden quedar relegadas frente a la búsqueda de ganancias. Por ello, la película no se limita a retratar las dificultades de sus protagonistas, sino que busca acercar al espectador a sus vínculos familiares, sus aspiraciones y los sacrificios que realizan para salir adelante. En el caso de Inés, el deseo de asistir a la boda de su hija se convierte en el motor de la historia. Para el otro protagonista, la relación con su perro representa uno de los vínculos centrales de su vida. Ambas historias parten de situaciones concretas y personales para abordar experiencias compartidas por personas de distintos orígenes. El cine como vehículo de empatía Al hablar sobre la responsabilidad del cine frente a las injusticias, Brown sostuvo que las películas pueden acercar al público a realidades que desconoce y generar una conexión con personas cuyas experiencias son diferentes: “El cine es un gran vehículo de empatía y compasión. Podemos vernos reflejados en la pantalla, conocer otras comunidades, otras personas y otras formas de vida, y sentirnos íntimamente conectados con ellas”, afirmó. El director consideró que quienes cuentan historias también tienen la responsabilidad de decidir qué realidades muestran y cómo las representan, pues esas decisiones pueden contribuir a ampliar la comprensión sobre distintos grupos sociales. Carrillo coincidió en la importancia de generar una mirada más humana hacia las personas migrantes y reconoció que la situación actual en Estados Unidos ha hecho más evidente la necesidad de hablar sobre el tema. La actriz recordó que la migración también forma parte de la vida económica de ese país y destacó la contribución de los trabajadores latinos en sectores como el campo, el cuidado de niños, la enfermería y otros ámbitos profesionales: “Si los migrantes latinos se ponen de acuerdo y deciden no ir a cortar el jitomate, no va a haber jitomate”. Una presentación especial en Morelia La participación de Solidarity en el FICM tiene un significado particular para Carrillo por sus raíces michoacanas. Durante la entrevista, Brown expresó su entusiasmo por presentar la película ante el público mexicano y conocer sus reacciones, mientras que la actriz agradeció al festival por abrir un espacio para la producción. El largometraje fue desarrollado a lo largo de varios años, un proceso que también representó retos técnicos para el equipo. Brown explicó que el rodaje se extendió durante más de tres años y que algunas escenas, incluso dentro de una misma secuencia, se filmaron con dos años de diferencia. Esto obligó a cuidar aspectos como el vestuario, la iluminación y las locaciones para mantener la continuidad visual de la película. Tras su presentación en Morelia, Solidarity continuará su recorrido internacional: de acuerdo con la información proporcionada por la producción, participará en competencia en Austin, Texas, del 29 de octubre al 2 de noviembre, y posteriormente llegará al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Argentina, del 5 al 15 de noviembre. EN RESUMEN ¿De qué trata la película 'Solidarity' presentada por Elpidia Carrillo en el FICM? Solidarity, dirigida por Dustin Brown y coprotagonizada por la actriz michoacana Elpidia Carrillo, aborda la historia entrelazada de una costurera mexicana y un carnicero migrante europeo que enfrentan la precariedad laboral y la búsqueda de dignidad en Estados Unidos. ¿Qué festivales recorrerá la película 'Solidarity' tras su paso por Morelia? Tras su presentación en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), la película participará en el festival de Austin, Texas, y posteriormente en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Argentina.