Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán En comunidades de apenas 50 o 70 habitantes, encontrar una pareja puede convertirse en un desafío cuando gran parte de la población tiene algún parentesco. Esta realidad, que pocas veces se aborda desde el cine, inspiró 10 de mayo, el cortometraje con el que Fernando Manzano Moctezuma, originario de la Montaña de Guerrero, llegó al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). En entrevista exclusiva para La Voz de Michoacán, el escritor y director, junto con el productor Vicente Garibay Lijanova, explicó que la obra aborda el incesto desde una perspectiva social, además de explorar el peso de los prejuicios comunitarios y la migración en localidades donde las oportunidades de relacionarse con otras personas son limitadas. La historia nace de una experiencia personal de Manzano Moctezuma, quien durante su adolescencia comenzó a interesarse románticamente por algunas jóvenes, hasta que una de ellas le hizo notar que eran primos. “De pronto me dice: ‘Oye, ¿sí sabes que somos primos, no?’ Y dije: ‘Órale, no sabía’. De pronto fui haciendo el recuento y me di cuenta de que todo el pueblo es mi familia”, relató. A partir de esa experiencia, comenzó a preguntarse qué ocurre con quienes crecen en comunidades pequeñas, especialmente cuando no tienen la oportunidad de salir y conocer personas de otros lugares. El amor, los prejuicios y la migración en comunidades pequeñas Para el cineasta, el tema del incesto suele abordarse desde el tabú y la condena moral; sin embargo, con 10 de mayo buscó poner sobre la mesa las condiciones sociales y geográficas que pueden llevar a las personas a enfrentar dilemas sentimentales complejos. En localidades de la Montaña de Guerrero, explicó, existen comunidades con apenas unas decenas de habitantes, donde las posibilidades de conocer a alguien fuera del círculo familiar son reducidas, a diferencia de las grandes ciudades, donde las personas pueden relacionarse con otras en la escuela, el trabajo o distintos espacios públicos, en estos pueblos las opciones pueden ser mucho más limitadas. El cortometraje también retrata cómo la comunidad se convierte en una especie de observador permanente de la vida privada de sus habitantes. Los rumores, las críticas y el temor al juicio social influyen en las decisiones de los personajes y en la manera en que viven sus relaciones. “El pueblo es un personaje más y es como este ojo gigante que está observando y que está juzgando a las personas”, explicó el director. La migración es otro de los temas presentes en la historia. De acuerdo con Manzano Moctezuma, hay personas que deciden abandonar sus comunidades para escapar de los prejuicios o buscar otras oportunidades, mientras que otras se marchan a Estados Unidos y pierden contacto con sus familias y lugares de origen. El realizador recordó historias de habitantes que tuvieron una única relación amorosa con mujeres que llegaron temporalmente a trabajar o realizar su servicio social en la comunidad, pero que después se marcharon, dejando atrás vínculos que no volvieron a repetirse. Para él, estas experiencias muestran realidades que suelen pasar inadvertidas para quienes viven en las grandes ciudades. Llevar el cine a la Montaña de Guerrero, el gran reto Además de contar una historia poco representada en la pantalla, uno de los objetivos de 10 de mayo fue filmar en la propia comunidad de su director, en Alcozauca de Guerrero, y no trasladar la producción a una localidad más cercana a la Ciudad de México. Manzano Moctezuma explicó que nunca se había filmado una producción de estas características en su pueblo ni se había realizado una obra hablada en la lengua de la comunidad, por lo que llevar al equipo y concretar el rodaje representó un desafío logístico. El lugar no cuenta con la infraestructura a la que suelen recurrir las producciones cinematográficas en las grandes ciudades: el hospedaje, la alimentación, los servicios y las condiciones para trabajar fueron algunos de los obstáculos que tuvieron que resolver. El productor coincidió en que filmar fuera de los centros habituales de producción representa un reto importante para las nuevas generaciones de cineastas. “Creo que es muy importante esta cuestión de descentralizar el cine”, señaló, al destacar la necesidad de impulsar producciones en distintas regiones de México y no concentrar la actividad cinematográfica únicamente en la capital del país. Una premier mundial en el Festival de Cine de Morelia La llegada de 10 de mayo al FICM representa un momento especial para sus realizadores. Los cineastas expresaron su entusiasmo por presentar la obra ante el público mexicano en uno de los encuentros cinematográficos más importantes del país y destacaron el valor de escuchar las reacciones de los espectadores. El cortometraje tuvo una función programada para el miércoles 21 de octubre y tendrá otra el jueves 22 de octubre a las 13:00 horas, como parte de las actividades del festival. Manzano Moctezuma invitó al público a acercarse a la historia sin prejuicios y a conocer una realidad que, aunque puede parecer lejana para quienes viven en ciudades grandes, forma parte de la experiencia cotidiana de algunas comunidades mexicanas. Otros proyectos de los realizadores Fernando Manzano Moctezuma invitó a conocer otros de sus trabajos, entre ellos los cortometrajes Hijo de tigre y 15 de septiembre, disponibles gratuitamente en YouTube. Por su parte, Grievellignova explicó que trabaja con la productora Cine Acrílico, dedicada a desarrollar proyectos con temáticas sociales y relacionadas con las comunidades LGBT. Entre sus producciones mencionó Silencio aislado, que continúa su recorrido por festivales. Los realizadores adelantaron que también preparan un largometraje en conjunto.