Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán Mostrar la violencia que antecede a los actos de una mujer y no solamente juzgar las consecuencias de sus decisiones, es uno de los propósitos de La Cazadora, largometraje en competencia del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM 2026), presentado por la directora Susan Andrews y parte de su equipo durante una conferencia de prensa. La cineasta señaló que la violencia contra las mujeres continúa siendo un problema en México y en distintas partes del mundo, por lo que consideró urgente contar historias que permitan comprender las circunstancias que enfrentan las víctimas. En ese sentido, explicó que la película pone el foco en las agresiones sexuales, de género y económicas que preceden a los actos de su protagonista. “Estas historias se tienen que contar, se tienen que contar con empatía”, expresó Andrews, quien explicó que su intención fue acercar al público a la perspectiva de una mujer que ha atravesado distintas formas de violencia, para que pueda experimentar su impotencia y desesperación. Durante la charla, el equipo también reflexionó sobre la impunidad y la injusticia, elementos que atraviesan la historia. Ante la pregunta sobre lo que genera un gobierno donde estos problemas persisten, integrantes del equipo señalaron que la falta de respuestas puede colocar a las personas en situaciones límite. La película, explicaron, no busca presentar la violencia como una solución, sino abrir una conversación sobre las condiciones que llevan a ella y sobre la necesidad de transformar la manera en que se narran estos casos. En ese sentido, cuestionaron que la atención pública se concentre únicamente en la mujer que cometió un acto violento, sin considerar los antecedentes de su historia. “Tenemos que cambiar los enfoques, tenemos que cambiar los imaginarios”, se planteó durante la conferencia, al insistir en que es necesario hablar de la impunidad y exigir condiciones que permitan mejorar la realidad de las mujeres. Foto: Ashley Rodríguez Un trabajo de investigación y construcción de personajes Las actrices compartieron que la preparación de sus personajes incluyó sesiones de trabajo con la directora, análisis del guion y conversaciones sobre experiencias de violencia, información consultada y el caso que inspiró la historia. Una de las intérpretes explicó que el proceso permitió profundizar en la construcción de su personaje a partir de un intercambio constante con Andrews. También relató que recurrió a lecturas sobre violencia sexual para acercarse a las experiencias de las mujeres que han atravesado estas agresiones. El trabajo se extendió al rodaje, donde las escenas y las relaciones entre los personajes continuaron evolucionando. En particular, la construcción del vínculo entre madre e hija fue uno de los aspectos relevantes del proceso, al mostrar los intentos de una mujer adulta por proteger y orientar a una adolescente en un entorno que puede resultar peligroso. Las actrices destacaron que, aunque la historia aborda situaciones dolorosas, el acompañamiento del equipo fue importante para desarrollar las escenas. Una de las jóvenes intérpretes recordó que tenía 15 años durante la filmación y señaló que el rodaje se realizó con cuidado y apoyo constante, respetando sus límites. Tras ver la película terminada, dijo que le impactó reconocer la crudeza de una realidad que viven muchas mujeres. También consideró importante que estas historias lleguen a quienes podrían estar atravesando situaciones similares. Juárez y las historias de las mujeres desaparecidas La investigación también incluyó acercamientos con mujeres de Ciudad Juárez, entre ellas familiares de personas desaparecidas. Andrews explicó que tuvo la oportunidad de conversar con madres buscadoras y con una hermana de una mujer desaparecida, cuyo caso tuvo distintos desenlaces: algunas personas fueron localizadas y otras no. La directora señaló que estos encuentros fueron importantes para acercarse a las experiencias de las mujeres que forman parte de la realidad retratada en la película.