Jaime Vázquez / Colaborador de La Voz de Michoacán A principios de los años ochenta estudiantes de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA y de la Escuela de Arte Dramático de la UNAM formaron una compañía de teatro infantil. A Sylvia Guevara (Lady Lucas), Mauro Mendoza (Trupo) y Carmen Luna (Noni Pelusas) se unió más tarde Antonio Serna (Toño Canica), un refuerzo cómico-musical para hacer crecer y consolidar la Compañía Teatral La Trouppe, grupo artístico que aceleró la marcha de su maquinaria de imaginación, creatividad, humor y singulares y exitosas propuestas escénicas para todo público. En 1985, su intenso recorrido por los escenarios con sus espectáculos de cámara negra, marionetas, títeres, payasos, colorido y música, hizo una escala en el cine. Con un guion de Luis Kelly, Mauro Mendoza y Fernando Fuentes, en junio de 1985 el cineasta Alberto Isaac, primer director del IMCINE (institución creada dos años antes), daba el claquetazo inicial de la película Calacán, dirigida por Luis Kelly, su ópera prima, que incluía al elenco y los personajes creados por La Trouppe. Kelly, director, editor y guionista, egresado del CUEC (hoy Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la UNAM), en sus inicios realizó documentales y trabajos de post producción en cintas de Alejandro Pelayo, Guillermo del Toro, Felipe Cazals, Jaime Humberto Hermosillo o en Eréndira Ikikunari (2006), filmada por Juan Mora Catlett en Michoacán. Con su serie Caminantes, Kelly llevó a la televisión un nutrido catálogo de entrevistas a artistas y creadores, testimonio vivo y referencia obligada de nuestra memoria cultural. Calacán es una travesía de la imaginación: seguimos al niño Ernesto y a su padre a bordo de su camioneta en un viaje a Michoacán para vender dulces típicos en la víspera del Día de Muertos. Ernesto se enfrentará a los villanos Matz y Metz, que planean boicotear la profunda tradición nacional y promover la venta de calabazas de plástico, para que asome su nariz el Halloween. El destino para la hazaña encabezada por Ernesto y sus amigos es un pueblo michoacano oculto en el mapa. Calacán es ese pueblo, en el que “los muertos están muy vivos”. Ahí, a ese inframundo habitado por calacas muy mexicanas llegan Ernesto (Heriberto Luna) y su padre (Emilio Ebergenyi), para ayudar a los esqueléticos pobladores a conservar las tradiciones, las calaveritas de azúcar del Día de Muertos. En Calacán habitan toda clase de osamentas vivientes, panes animados, bodegueros españoles, vecinas que en la tienda se quejan “de lo caro de la vida”, perros y vacas que caminan en los huesitos. Botargas, títeres, muñecos, máscaras y disfraces son parte del universo creativo de actores, técnicos y titiriteros que integran la Compañía Teatral La Trouppe y que imaginaron, produjeron y confeccionaron los personajes de ficción. Filmada en estudios y en escenarios naturales en Santa Fe de la Laguna, Pátzcuaro y Zirahuén, Calacán va de la fantasía a la aventura, de la música al humor, de la defensa de la identidad a la crítica al consumismo y a la extranjerización de una fecha tan especial. La partitura escrita para el film por Luis Guzmán e interpretada por la orquesta dirigida por Eduardo Diazmuñoz obtuvo el reconocimiento en música original e interpretación en el III Concurso de Cine Experimental, certamen en el que se inscribió la película. Antes que Coco, la producción de Pixar, viajara a Santa Fe de la Laguna para ilustrar el mundo de los difuntos; antes que El cadáver de la novia, de Tim Burton, hiciera su particular viaje al inframundo, Calacán nos propuso la aventura que reunió a marionetas, botargas, máscaras de látex, titiriteros y actores en defensa de las calaveritas de azúcar con nuestro nombre pegado en la frente. Luis Kelly afirmó: “Estoy muy orgulloso. Es una película experimental, como lo pedía el concurso. La música me emociona. La mexicanidad de la cinta, con el trabajo excepcional que hizo La Trouppe. Se recupera la cartonería, la tradición del títere. Dedicar el trabajo a las niños y niñas me hace sentirme muy orgulloso”. La Trouppe cumplió 46 años de trabajo y reconocimiento. En El cántaro roto, Octavio Paz escribió: “vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas”. Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz. Autor del libro: “Michoacán en el cine. Episodios en la pantalla”. @vazquezgjaime