Grupos del crimen organizado, ¿diezmados por el coronavirus?

La falta de precursores químicos para producir fentanilo y metanfetaminas, que son clave para la economía de los cárteles, ha afectado las actividades del crimen organizado.

Imagen: Elizabeth Zavala.

Jorge Ávila / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Ya son conocidas las repercusiones que la pandemia de COVID-19 está teniendo en la economía a nivel global, lo que está causando que varias industrias se vean severamente afectadas, además de la pérdida de empleos en ramos como los servicios.

Pero además, el nuevo coronavirus está afectando a la narcoindustria, según publica Vice esta semana, pues los cárteles de la droga están viéndose afectados en el suministro de precursores químicos para producir fentanilo y metanfetaminas, que son clave para la economía de los cárteles al estar entre los productos más demandados por los consumidores, sobre todo en Estados Unidos, que es el mercado más grande del mundo.

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La escasez de precursores hará que la producción disminuya, lo que potencialmente acarreará que los precios aumenten en Estados Unidos, lo que podrían aprovechar otras organizaciones de otros países para disputar a los grupos mexicanos la hegemonía en el tráfico de drogas en la Unión Americana.

También, a medida que se vaya reduciendo el flujo comercial y de personas que transitan entre México y Estados Unidos, como consecuencia de las afectaciones a la cadenas productivas y la contracción económica, sumado al endurecimiento de controles fronterizos para frenar la expansión del coronavirus, se dificultará más para los cárteles mexicanos el trasiego de droga a Estados Unidos.

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Ya en territorio estadounidense, el panorama que se prevé es que con la cuarentena, los consumidores no tendrán la misma libertad para salir a abastecerse, y lo mismo sucederá con los narcomenudistas que operan en las calles, en bares, antros y fiestas: sus ventas disminuirán al no poder operar en sus lugares habituales, y esto, se prevé, puede ocasionar una contracción económica a las finanzas del narco.

Ahora bien, ante la disminución de ganancias por la droga, los grupos delictivos, como ha sucedido desde hace años en México, pueden incrementar la intensidad de otras actividades delictivas, pero, por ejemplo, el tráfico de drogas, que es otra de sus grandes fuentes de ingreso, se verá mermado por el endurecimiento de la seguridad en las fronteras, aunado a las reducciones de la demanda de mano de obra en Estados Unidos.

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En cuanto al robo de combustible, las medidas que actualmente se están implementando, que restan la movilidad urbana y en carreteras, hacen que la demanda de gasolina también disminuya, y eso, aunado al descenso en el precio de los hidrocarburos, hace que el mercado del huachicol se vea mermado.

Ante este panorama, se prevé la posibilidad de que algunos grupos delictivos traten de incursionar en mercados como los medicamentos, abarrotes o insumos médicos, pero trazar la logística de esas actividades necesita más tiempo, quizá más del que dure la emergencia.

De China llegó también el fentanilo

Actualmente los chinos son los mayores productores de fentanilo, un analgésico que entró al mercado en 2013 y hoy es el opioide sintético más letal en Estados Unidos, y para llegar a la Unión Americana, México juega un papel importante.

Según datos de la fundación Insight Crime, las farmacéuticas ilegales chinas producen la mayor parte del fentanilo y los narcos mexicanos forman parte de ese mercado global.

Ya desde 2017 la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) identificó el modus operandi de este tráfico de drogas: el punto de origen son alrededor de 5 mil laboratorios ilegales que operan en China.

Inicialmente los envíos a nuestro país se hacían por correo o en embarques por avión que se negociaban en la Deep web, y aunque esto se sigue haciendo, ya es en menor escala. Ahora se envían contenedores con fentanilo en barcos que zarpan de China y llegan a puertos como Mazatlán, Colina o Lázaro Cárdenas.

De los puertos de desembarque, el fentanilo y los precursores para elaborar metanfetamina son llevados a los laboratorios clandestinos, donde los cocineros locales hacen su trabajo. Luego la droga producida se manda a la frontera por distintas vías ideadas por los narcos: ocultar en comestibles, juguetes, artesanías, automóviles, etcétera, y de ahí, a las calles estadounidenses.

Foto: Archivo.

Pero todas estas actividades se han visto golpeadas por la propagación del coronavirus originado en diciembre en Wuhan, China.

El Cártel de Sinaloa es, compitiendo con el CJNG, la organización delictiva que en México domina el trasiego de drogas sintéticas a Estados Unidos.

El epicentro de sus actividades es Culiacán, donde se destruyen en promedio 40 narcolaboratorios al año, y a Sinaloa le siguen los estados de Jalisco y Michoacán, aunque la producción de drogas no es privativa de estos estados, ya que al menos otras 20 entidades tienen gran incidencia de este delito.

El fentanilo, como ya se dijo, procede de China, de donde llega una versión de alta pureza a través de pequeños paquetes, y en México lo mezclan con otras drogas y lo trafican por la frontera, por lo que la droga comercializada por los cárteles mexicanos carece de pureza pues lo rebajan para obtener más rendimiento.

La mayoría de los decomisos de droga que ocurren en la frontera entre México y Estados Unidos se llevan a cabo a través de la revisión de vehículos particulares que pretenden cruzar el país.

El narco, industria que genera 600 mil mdp anuales en México

Especialistas coinciden en que en México está bien consolidada la narcoeconomía, pues anualmente genera ingresos brutos que alcanzan los 600 mil millones de pesos, que, por ejemplo, duplica las ganancias de la industria farmacéutica.

Según un estudio en el que participaron catedráticos de distintas universidades, coordinados por José Luis Calva, de la UNAM, el dinero que mueve el crimen organizado mediante el narcotráfico representa la suma de ventas diarias de varias industrias.

En una cadena que va desde los plantíos en zonas serranas hasta el narcomenudeo en las calles, esta economía del narco genera ganancias para entre 800 mil y un millón de mexicanos que se dedican a estas actividades.

Así, los cárteles de la droga reciben entre 19 mil y 39 mil millones de dólares anuales procedentes de Estados Unidos, y para ponerlo en perspectiva, basta decir que las remesas familiares representan para México un ingreso de divisas del orden de 22 mil millones de dólares al año, de acuerdo con cifras del Banco de México.

Pero los cárteles también venden drogas en Europa y Asia, así como Canadá y diversos países de América Latina. La transnacionalización de las organizaciones delictivas ha alcanzado tal dimensión, que la Europol encontró que los grupos mexicanos se han convertido en coordinadores globales de mercado en el tráfico de cocaína en Europa y Estados Unidos, así como la producción y tráfico de drogas sintéticas para los mercados europeo, estadounidense y asiático.

Esta acumulación de capitales les permite el constante reclutamiento de gente, la compra de armamento y el pago de nómina a funcionarios coludidos con sus actividades en los tres órdenes de gobierno.

Fayuca y piratería, afectadas por el COVID-19

La Unión Tepito, principal introductora de productos falsificados en el país y actualmente aliada del Cártel de Jalisco Nueva Generación, también se ha visto afectada por la emergencia sanitaria a raíz del COVID-19, que se originó en China, de donde vienen las mercancías que importa de manera ilegal esta organización.

Según reportes oficiales, desde el año 2010 la Unión Tepito controla toda una red de comerciantes y delincuentes que hacen posible que los productos ilegales chinos lleguen desde el gigante asiático hasta el centro de le Ciudad de México, esto por medio de una célula llamada Los Marcopolos.

Esta célula negocia la mercancía ilegal en China y la manda en contenedores que llegan por mar hasta la zona libre de impuestos de Belice para de ahí cruzar la frontera sur de México, obviamente, sin sellos de la Secretaría de Hacienda.

Ya en suelo mexicano, Los Marcopolos ponen en tráileres de la Unión Tepito la mercancía y la mandan a bodegas en la Ciudad de México, de donde se distribuye a todo el país.

Pero en las últimas semanas, este brazo de la Unión Tepito ha visto obstruidas sus actividades por el confinamiento a que ha obligado el COVID-19. Tan es así, que comerciantes de Tepito han confirmado a medios nacionales que en enero, la Unión Tepito les dio a conocer que los viajes a China y desde aquel país estaban suspendidos, así que debían cuidar su inventario.

Pero en febrero las cosas empeoraron para los locatarios, que además de lidiar con la violencia de los criminales, también han batallado con la caída de las ventas.

Y es que la crisis causada por el virus no ha detenido las extorsiones de la Unión Tepito, que desde febrero advirtió a los comerciantes que ahorraran porque no habría condonación. “Nos vale madre que no haya mucha gente, aquí le entran cabrones o va a haber levantones, se alinean o se chingan”, dijeron los miembros del grupo delictivo a comerciantes, según testimonios. Ante esa situación, los propios vendedores solicitaron a la jefa de Gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, que se solicite el ingreso de la Guardia Nacional a la zona Centro de la capital del país.