Michoacanos, piezas clave en la consolidación de la Revolución y construcción del nuevo México

Lázaro Cárdenas del Río, Francisco J. Múgica y Pascual Ortiz Rubio son los michoacanos que ayudaron a sentar las bases políticas de lo que hoy es México

Foto: Especial.

Juan Bustos / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Si bien la entidad no se distinguió por ser escenario de históricas batallas, Michoacán fue el laboratorio de la política social del Cardenismo en el marco de la llamada fase “tardía” de la Revolución Mexicana, políticas que se replicaron en gran medida más tarde a nivel nacional; de igual forma, cuadros políticos encabezados por personajes como Francisco J. Múgica y Pascual Ortiz Rubio tuvieron su influencia nacional en la elaboración de la Constitución o en la fundación de la Doctrina Estrada.

En entrevista, Eduardo Nomelí Mijangos Díaz, director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y uno de los académicos más versados en la Revolución Mexicana, expuso que los aportes de los michoacanos fueron importantes, a pesar de que la entidad no fue escenario de conflictos bélicos como los que se vivieron en el norte o centro del país.

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Explicó el especialista que fruto de esa Revolución Mexicana no solamente se dio un marco normativo, que es la Constitución Mexicana de 1917, sino un modelo económico que en buena medida gobernó este país durante décadas, hasta el 2000.

Apuntó que la Revolución tuvo sus logros pero también sus fracasos, ese quizá sería un primer escenario.

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“La guerra civil que se divide en dos grandes etapas, 1910 a 1920, un lapso de 10 años de guerra civil donde se da la lucha de facciones, es la etapa de la más violenta, la revolución política que desmantela el viejo régimen, que propicia uno nuevo, una nueva Carta Magna y la que propia mente constituye de la conformación de un nuevo Estado nacional”.

Detalló que entre 1920 y 1940 se da una especie de “Revolución tardía”, que es como la etapa social del movimiento iniciado en 1910, la de la consumación de muchos de estos principios que encabezaron el propio Madero y algunos líderes más como Zapata y Villa.

Sin grandes batallas

El especialista indicó que en nuestra entidad, al igual que en el resto de la República, aconteció una serie de cambios significativos muy importantes.

“Michoacán, desde luego no fue el teatro de operaciones de los grandes ejércitos, aquí grandes batallas va a ser difícil que las visualicemos como sucedió en el Bajío o en Chihuahua, en algunos otros lugares de este país, pero desde luego nuestro estado se va a ver envuelto en esa dinámica de transformación”.

Foto: Especial. Lázaro Cárdenas estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas.

Indicó que, paradójicamente, la Revolución en la entidad tiene un “inicio formal” hasta el día 5 de mayo de 1911, varios meses después del inicio, ya que en esa fecha un empleado de gobierno, Salvador Escalante, que era subprefecto de Santa Clara, se levanta en armas con la bandera maderista, se suma al Plan de San Luis y proclama la Revolución en Michoacán.

Agregó Eduardo Nomelí Mijangos que en mayo de 1911 acontecen realmente notables cambios significativos en todo el país, porque además de la victoria del Ejército Maderista en Ciudad Juárez se propicia la renuncia de Porfirio Díaz a la presidencia la República; por lo que de manera más o menos similar en Michoacán se dan los acuerdos de paz, que tiene lugar en la ciudad de Pátzcuaro a mediados de 1911, por medio de los cuales se logra un acuerdo pacífico para que las tropas maderistas de Salvador Escalante entren a la ciudad de Morelia, hecho que va a tener lugar el último día de mayo de 1911.

“Entonces el día 30 de mayo de 1911 triunfa la Revolución maderista en Michoacán con un desfile conmemorativo en la ciudad de Morelia en la Calle Real, allí triunfa ya está este escenario de la Revolución, aunque desde luego, como sabemos, no es solamente un cambio de autoridades; paulatinamente la Revolución va a significar una serie de enfrentamientos por el poder político y esto trae a colación también en Michoacán una serie de desajustes de dispersión del poder político”, abundó.

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El investigador expone que desde 1911 hasta 1917 existen complicaciones tras el golpe de Estado de Victoriano Huerta en la Ciudad de México, donde el gobernador, Miguel Silva y su gabinete escapan y se refugian en el norte del país, en donde se reúnen con los constitucionalistas.

Añadió que luego toca el periodo de los gobernadores militares, en consecuencia, van a tener su espacio en la ciudad de Morelia capital, pero realmente ya está un escenario de guerra civil; José Rentería Luviano y Gertrudis Sánchez se levantan en armas en la Tierra Caliente e inicia propiamente en Michoacán también un periodo de luchas intestinas de facciones militares y movimientos de tropas en realidad son los años más violentos de la Revolución.

La calma con Pascual Ortiz Rubio

Eduardo Nomelí Mijangos detalló que con la elección de Pascual Ortiz Rubio, en 1917, y hasta 1920 su gubernatura va a significar un proceso de ajustes muy importante; encabeza propiamente un proceso de pacificación en el estado el estado que se encontraba en manos de grupos irregulares, como el que comandaba el denominado bandido José Inés Chávez García, que finalmente va a terminar muerto en el mes de noviembre el 1918.

Foto: Especial. Pascual José Rodrigo Gabriel Ortiz Rubio fue presidente de México de 1930 a 1932, año en que presentó su dimisión.

Michoacanos, piezas clave

El investigador contó que hubo personajes clave en el desarrollo de los acontecimientos de la Revolución Mexicana, pero situó por encima de los demás a Francisco J. Múgica, Pascual Ortiz Rubio y Lázaro Cárdenas, que vendrían a ser los protagonistas de estos sucesos que se dan en nuestro estado y México en la fase de la Revolución Tardía.

“Cárdenas y Ortiz Rubio fueron presidentes de la República y el general Múgica estuvo cerca de serlo, al menos de llegar a constituirse como un candidato del partido en el poder, su liderazgo surge aquí mismo en Michoacán”, dijo.

Agregó que el ingeniero Pascual Ortiz Rubio, moreliano de origen, una familia de abolengo liberal, fue de los primeros en sumarse a la revolución maderista, consecuentemente su carrera política tiene el lugar a partir de los hechos de la Revolución Mexicana.

Foto: Especial. Francisco J. Múgica fue un militar revolucionario, general de división que gobernó Michoacán en 1920.

Se vuelve diputado federal, posteriormente su amistad y cercanía con el general Obregón le va a significar una proyección política muy importante. El investigador explicó que es gobernador del estado entre 1917 y 1920 y su competidor en la política local fue el general Francisco J. Múgica; curiosamente mientras a Ortiz Rubio lo apoyaba Obregón, a Múgica lo apoyaba Carranza.

“El periodo de gobierno del ingeniero Ortiz Rubio fue muy complicado; pero aun en ese periodo fundó la universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, uno de sus logros más importantes”, dijo.

Posteriormente, cuando es llamado al gabinete del presidente Adolfo de la Huerta es que se dan las condiciones por medio de las cuales el general Múgica llega al poder en el estado de Michoacán por un periodo breve.

“Fue difícil, porque además Múgica no tenía una buena relación con el gobierno federal, pero posteriormente el propio Múgica, muy cercano desde luego el general Cárdenas, va a tener una trayectoria personal muy importante”, agregó.

Explicó que se habla de personajes que se proyectan desde la escena local-regional al escenario nacional, porque son hombres de una enorme inteligencia política que se sitúan claramente en el escenario de esos cambios que está generando la Revolución Mexicana, incluso una década después o más.

“Pascual Ortiz Rubio fue ministro de Comunicaciones y posteriormente tuvo algunos cargos diplomáticos muy importantes hasta que regresa al país en 1929 para ser el candidato oficial a la Presidencia de la República por el recién fundado Partido Nacional Revolucionario: fue presidente electo del país”, dijo.

Subrayó que posteriormente renuncia a la Presidencia por las presiones que le imponía el grupo en el poder, que encabezaba Plutarco Elías Calles, es un hecho significativo y pese a las críticas que en su momento recibió, “fue un hecho de un enorme valor político, de un carácter que le confiere una enorme inteligencia al ingeniero Ortiz Rubio porque verdaderamente el país estaba al borde de una nueva guerra civil”.

Detalló que luego le toca el turno a Lázaro Cárdenas del Río, quien va a tener su propio escenario, “ha sido uno de los periodos presidenciales más importantes en esta dinámica postrevolucionaria, ya que Michoacán se materializan muchas de estas reformas revolucionarias”.

Apunta que al finalizar su Presidencia estuvo en las manos del presidente Cárdenas favorecer a su amigo personal, Francisco J. Múgica, para que pudiera llegar a la Presidencia. Finalmente, no lo hizo.