Cripta de los Arzobispos. Desde el exterior, nada hace pensar que bajo el corazón de la Catedral de Morelia existe un espacio reservado para quienes durante décadas ocuparon uno de los cargos religiosos más importantes de Michoacán. Mientras miles de personas recorren cada año el monumental templo, pocos saben que, justo debajo de la zona del presbiterio y del altar mayor, existe una cripta donde reposan los restos de jerarcas de la Arquidiócesis de Morelia. Es un lugar que permanece fuera de la vista cotidiana. No forma parte del recorrido habitual de los visitantes y, por su carácter funerario y religioso, su acceso está restringido. Sus puertas se abren únicamente en circunstancias especiales, como ceremonias de exequias e inhumaciones. Este lunes 10 de agosto, ese espacio volverá a cobrar relevancia con la inhumación de los restos del arzobispo emérito Carlos Garfias Merlos, quien tendrá como destino final la cripta reservada para los pastores que han encabezado la Arquidiócesis. Arriba, la Catedral continúa siendo uno de los espacios más visitados y reconocibles de Morelia; abajo, en cambio, permanece un recinto silencioso, apartado de la mirada de los fieles y cargado de memoria. Foto: Víctor Ramírez Una Catedral con historia también bajo tierra La Catedral de Morelia comenzó a construirse en 1660 y su edificación se prolongó durante décadas, hasta concluir en el siglo XVIII. El Instituto Nacional de Antropología e Historia la identifica como uno de los grandes monumentos históricos de la ciudad y recuerda que el templo se levanta sobre el antiguo asentamiento de Valladolid, cuyo cambio de sede episcopal se produjo en 1580. Su monumentalidad no termina en sus torres, cúpulas, retablos o en el órgano tubular. Parte de su historia se encuentra literalmente debajo del piso. La cripta contemporánea de los arzobispos se localiza bajo el altar mayor, en la zona del presbiterio. Se trata de un espacio funerario destinado a los obispos y arzobispos eméritos de la jurisdicción eclesiástica, un lugar concebido para que quienes estuvieron al frente de la Iglesia local permanezcan vinculados, incluso después de su muerte, con el templo desde el que ejercieron su ministerio. Foto: Víctor Ramírez Es precisamente esa ubicación la que alimenta el misterio: para cualquiera que se encuentre sentado en una banca de la Catedral, el espacio permanece completamente invisible. Bajo el altar, donde se desarrollan algunas de las ceremonias litúrgicas más solemnes, existe otro recinto cuya función es guardar los restos de quienes formaron parte de la historia religiosa de Morelia. Pero hay otra cripta bajo la Catedral La historia se vuelve todavía más intrigante cuando se descubre que la cripta bajo el altar mayor no es el único espacio funerario o subterráneo documentado en la Catedral. Investigaciones realizadas durante años por especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con la asociación Morelia Patrimonio de la Humanidad, permitieron identificar estructuras ocultas bajo el templo. Los estudios geofísicos realizados desde 2006 permitieron detectar diversas anomalías en el subsuelo y reconstruir parte de la historia arquitectónica de la Catedral. Entre los hallazgos destacó la confirmación de una antigua cripta ubicada bajo el antiguo coro, distinta de la cripta que actualmente se encuentra bajo el altar mayor. Foto: Víctor Ramírez En 2017, investigadores dieron a conocer que los estudios habían confirmado la existencia de esa antigua cripta y que incluso se habían localizado sus accesos. La importancia del hallazgo no era únicamente arquitectónica: los restos humanos que pudieran encontrarse allí podrían aportar información sobre la población de la antigua Valladolid y sobre las condiciones de vida de sus habitantes. Un espacio que casi nadie ve La particularidad de la cripta de los arzobispos está precisamente en su discreción. No hay una puerta visible para quien entra a la Catedral como visitante, ni una señal que indique que debajo del altar mayor existe un espacio funerario. El movimiento cotidiano de turistas, feligreses y sacerdotes transcurre sobre ella sin revelar lo que se encuentra unos metros más abajo. Ese carácter reservado forma parte de su propia naturaleza: no es un sitio concebido como museo, sino como un espacio de descanso y memoria para los pastores de la Iglesia moreliana. Con la inhumación de Carlos Garfias Merlos, la cripta volverá a abrirse de manera excepcional. El arzobispo emérito, quien dejó el gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Morelia en enero de 2026 tras la aceptación de su renuncia por parte del papa León XIV, se incorporará así a la memoria histórica de los prelados vinculados con esta Catedral. Garfias Merlos estuvo al frente de la Arquidiócesis desde 2017 hasta 2026. Antes de llegar a Morelia fue obispo de Ciudad Altamirano y de Nezahualcóyotl, y posteriormente arzobispo de Acapulco. Foto: Víctor Ramírez La historia que permanece debajo La Catedral de Morelia es conocida por lo que muestra: sus torres de cantera, su arquitectura barroca, sus obras de arte y su monumental órgano. Pero existe otra Catedral, invisible para la mayoría, que se encuentra debajo de los pies de sus visitantes. Una es la cripta funeraria bajo el altar mayor, donde los arzobispos encuentran su último lugar de reposo. La otra, bajo el antiguo coro, pertenece a un pasado más remoto y todavía guarda preguntas sobre quienes fueron sepultados allí y sobre la vida de la antigua Valladolid. Y alrededor de ambas permanece una pregunta que ha alimentado durante años la imaginación de los morelianos: ¿cuánto de la historia de la ciudad permanece todavía oculto bajo la Catedral? Redacción / La Voz de Michoacán