Violencia política persigue a mujeres indígenas: suelen no tener voz u ocupar pocos cargos de poder

En muchas comunidades indígenas la desinformación es tal que se cree que solo los hombres pueden ocupar cargos públicos.

Foto: Notimex.

Arturo Molina / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Prevalece la violencia política contra las mujeres en Michoacán. Paralelo a la discriminación de la mujer en los procesos tradicionales, las mujeres indígenas también son fuertemente discriminadas en la mayor parte de los pueblos originarios, alertan autoridades estatales. Los usos y costumbres suelen “esconder” la violencia de género de la que son víctimas muchas mujeres de comunidades originarias.

En el último proceso electoral, el de 2018, las denuncias de violencia política contra las mujeres se mantuvieron, en tanto que la violencia contra las mujeres en comunidades indígenas pasó prácticamente desapercibida por la falta de denuncias, lo que lo convierte en una problemática más difícil de atender.

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En voz de Nuria Gabriela Hernández Abarca, titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas (Seimujer), se siguen detectando atropellos a los derechos políticos de las mujeres en las comunidades indígenas, donde suelen no tener voz o tener una representación mínima e infravalorada en los cargos de poder.

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La parte más preocupante de los derechos políticos de las mujeres radica en que la mayor parte de las mujeres indígenas desconocen sus derechos, así como la posibilidad de ejercer algún puesto de representación popular. Así pues, mientras en la meseta Purépecha de Michoacán siguen creciendo las autoridades comunales, no así la cantidad de mujeres que ejercen puestos al interior de sus comunidades. 

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“Parte de la propuesta será incluir a dos sectores de las mujeres, a las jóvenes y a las indígenas que no estaban contempladas por la violencia política; vamos a evitar esto. Nos preocupa porque cualquier mujer que sea violentada y no pueda ejercer sus derechos políticos nos preocupa. Los datos que tenemos fueron en municipios indígenas que ellas no identifican que tienen esta parte de que pueden ejercer un cargo de elección Popular y vamos a trabajar en eso para empoderarse”, manifestó.

Tradicionalmente, en muchas comunidades indígenas la desinformación es tal que se entienden que son los hombres los únicos posibilitados para ocupar cargos de representación.

Reconoce la autoridad estatal que el reto es que para el 2021, en el proceso electoral, las mujeres puedan participar activamente, tanto en las votaciones como en la participación por puestos de representación popular, tomando en cuenta para ello a las comunidades originarias.

“Con el Observatorio Electoral hemos visto ponencias para castigar la violencia política como primer punto. La generación de una red protectora de mujeres contra la violencia política. Estaremos trabajando”, señaló la titular de Seimujer.

Usos y costumbres encubren violencia de género

Según especialistas, el sistema de usos y costumbres que rige la vida política, social, económica y hasta sexual en los municipios indígenas en todo el país perpetúa el régimen patriarcal, lo que deja a las mujeres en condiciones de inequidad y marginación al punto que las niñas y mujeres que reciben algún tipo de abuso por parte de la comunidad o las autoridades comunales optan por no denunciar a los agresores.

Lo anterior, va acompañado de escasa representación de mujeres en los consejos comunales indígenas del estado. En todos los organismos la participación de las mujeres se ha visto reducida. 

En estudios recientes, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) alertó que varones indígenas establecen pactos entre ellos, familiar y comunitariamente para poder dominar a las mujeres indígenas.

Foto: Cortesía.

De esos pactos patriarcales surge el poder que está ligado a la violencia que ejercen sobre las mujeres. Ésta se encuentra legitimada cuando se da un proceso de cosificación de la mujer que implica la negación de su voluntad y consecuentemente una naturalización de la violencia y prácticas tradicionales que les son perjudiciales.

La violencia que se presenta en el ámbito indígena se esconde tras el respeto a sus usos y costumbres, lo que conlleva a no denunciar y a atestiguar silenciosamente las violencias que sufren las mujeres. 

Michoacán fue el primer estado de la República en dónde comunidades indígenas lograron la representación por usos y costumbres. No obstante, se ha destacado que en un marco de respeto al pacto federal y a la unidad de la nación mexicana, los pueblos y comunidades indígenas de Michoacán pueden regirse por sus sistemas normativos si así lo desean, los cuales no podrán contravenir a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a la del Estado de Michoacán de Ocampo y las leyes secundarias que de ellas emanen.

También prevé que los nombramientos de los jueces comunales deberán recaer preferentemente en miembros respetables de las comunidades, que conozcan el idioma, los usos, las costumbres y tradiciones de su comunidad. El nombramiento de los jueces estará a cargo del Consejo del Poder Judicial, además, dicho órgano supervisará, capacitará y orientará a los jueces comunales

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el último censo, en Michoacán, hay 136 mil 608 personas de 5 años y más que hablan lengua indígena, lo que representa menos del 3 por ciento de la población total del estado. Se estima que, del universo de población indígena del estado, más de la mitad son mujeres.