Erradicar tala ilegal y salvar los bosques, los logros de Homero Gómez y ejidatarios del oriente de Michoacán

Homero Gómez, el activista encontrado sin vida tras dos semanas desaparecido, deja un legado de preservación en los bosques del oriente de Michoacán

Foto: Especial.

Redacción / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Erradicar la tala clandestina e incluso revertir el cambio de uso de suelo en los bosques del oriente de Michoacán, refugio de la mariposa monarca, han sido posibles en pocos años y con poca ayuda del gobierno, gracias a la labor incansable de ejidatarios del municipio de Ocampo, como Homero Gómez González, reconocido activista que este miércoles fue encontrado sin vida, luego de dos semanas desaparecido.

A casi 3 grados centígrados bajo cero durante las guardias nocturnas, los guardianes recorren el ejido de El Rosario día y noche desde hace años para defender las tierras de talamontes y criminales que buscan robar los recursos, tareas que acompañó La Voz de Michoacán en un reportaje especial en 2018, en el que estuvo presente Homero Gómez.

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El Rosario se localiza en el municipio de Ocampo, a 30 kilómetros de Zitácuaro y a 217 kilómetros de la Ciudad de México, y es refugio de la mariposa monarca, que cada año cruza tres países, desde Canadá hasta México, para llegar a los bosques de Michoacán, donde permanece de noviembre a marzo, cuando emprende el vuelo de regreso.

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Proteger y promover esta reserva era una de las tareas principales de Homero Gómez, quien era conocido por liderar el activismo ambiental de la región y cuyo cuerpo fue encontrado hoy en un pozo de la comunidad El Soldado, cerca del área que él mismo cuidaba.

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El ambientalista y administrador de El Rosario era conocido por su trabajo para defender las reservas no solo con guardias y recorridos por la sierra, sino también a través de sus redes sociales, charlas y conferencias, en las que informaba sobre las condiciones de los bosques. Incluso, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) en México calificó el sitio como un ejemplo de conservación.

Vigilancia, una labor sin descanso

Diariamente, los defensores de los bosques salen a las 4:00 de la tarde en una constante marcha sin descanso, hasta que se internan en lo más profundo de la sierra, sin linternas y en completo silencio, en búsqueda de los talamontes, quienes aprovechan las penumbras para delinquir.

Esta labor la realizan prácticamente con sus propios recursos, señalaron los ejidatarios y el propio Homero, al recalcar la falta de apoyos para la defensa de la tierra.

“Esto nos hace que presumamos los resultados y que exijamos al gobierno. No es posible que por este boque que vieron en este recorrido y que van a seguir viendo el día de mañana nos estén pagando de 300 a 600 pesos por hectárea por año, es nomás una pequeña parte de 700 hectáreas, cuando el Estado de México, que está aquí atrás a 100 metros, le están dando mil 100 pesos por hectárea, algo que se llama servicios ambientales”, comentó Homero Gómez en ese entonces a La Voz de Michoacán.

“Nosotros producimos agua, toda el agua que hemos visto todo el día (durante el recorrido), toda esa agua es parte del sistema Cutzamala y Michoacán aporta a este 52 por ciento, y si hablamos de habitantes que abastecemos de agua de Michoacán a la Ciudad de México y la parte conurbada del Estado de México, estamos hablando de 2.7 millones de habitantes que abastece Michoacán de agua, y el gobierno del (entonces) DF y del Estado de México se pelean por cobrar el agua o por el agua, pero nadie se preocupa por venir a cuidar el bosque, ni en reforestar, ni apoyarnos en viveros”, compartió el activista.

Pese al intenso frío, los guardabosques evitan encender fogatas para no delatar su posición y mantener aunque sea esa ventaja sobre los delincuentes.

Las autoridades forestales solo están en los caminos, no se internan en los bosques como ellos, reconocen los hombres cuya principal arma es el conocimiento que tienen sobre los bosques y la destreza de llegar a los lugares donde detectan que están talando pinos o encinos de más de 30 metros de altura.

Los defensores de El Rosario han logrado lo que a nivel estado casi parecía imposible: detener la tala ilegal e incluso revertir el cambio de uso de suelo por medio de la conversión de lo que anteriormente eran sembradíos de maíz, trigo y avena en grandes y verdes bosques que les dotan de servicios como agua, madera para leña y otras prácticas silvícolas.


José Carmen, uno de los ejidatarios, indicó que en la asamblea se toman los acuerdos de cómo se van a organizar para cuidar el bosque.

“Hemos reforestado parcelas que antes eran de cultivo de maíz, de avena, las hemos convertido en bosque porque vivimos aquí en el ejido de El Rosario, nos gusta tener mucho bosque porque nos sirve para muchas cosas”.

El bosque es prácticamente un tesoro, un solo pino puede llegar a costar hasta 20 mil pesos, por lo que se ha convertido en un objetivo para quienes buscan hacer dinero infringiendo la ley y a costa del patrimonio de los michoacanos.

Humberto García, otro de los ejidatarios del lugar, señaló que así, cuidando día y noche, mantienen lejos las amenazas de los recursos naturales.

“Esta es la forma, o la única forma, de cuidar nuestro bosque y que nadie nos venga a robar madera. Por eso El Rosario tiene el mejor bosque de Michoacán y es orgullo de Michoacán y de México”.

“Es gente que nomás de noche anda robándose los bosques donde quiera que no hay vigilancia, ahí va esa gente a robar madera”.

En los últimos años, los ejidatarios no han tenido que enfrentarse directamente con los talamontes, pues cuando estos advierten la presencia de los guardabosques, abandonan la tala y huyen del lugar.

Sin embargo, están preparados para enfrentar lo que sea y a quien sea, con tal de mantener vivos los bosques, refugio de la monarca y tesoro histórico de los habitantes de Michoacán.

Con información de Arturo Molina